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Próximamente a la venta: PEDALEANDO EN EL INFIERNO (adelanto editorial)

No queda nada para que publiquemos uno de los libros más diferentes, y a su vez, más ambiciosos que hayamos publicado nunca. Se trata de una novela escrita con mucha pasión y todo lujo de detalles por el periodista Jorge Quintana. Más de 500 páginas para narrar una apasionante historia de amor. Amor entre personas y amor por el ciclismo. Un libro de ficción cuya trama se centra en la vida de un joven que aspira a convertirse en ciclista profesional y consigue su sueño. Aparentemente.

Narra en primera persona las ilusiones, esfuerzos, altibajos y contradicciones a los que se enfrenta un joven que aspira a ser un profesional del ciclismo. Personajes de ficción y personas y hechos reales se entremezclan en una narración que envuelve al lector por su verosimilitud. Pero a pesar de su carácter intimista y reflexivo, se trata de un crudo retrato de la España de comienzos de los 2000. El boom inmobiliario, la corrupción y la política se mezclan con el deporte. La pérdida de la inocencia de un joven en una sociedad en la que nada es como parece y en la que las dobles vidas, las trampas y los engaños pueden moldear la personalidad de cualquiera.

Su autor, Jorge Quintana, es un periodista que se dio a conocer en el ciclismo dirigiendo el mítico semanario Meta 2 Mil . Desde entonces, ha seguido muy vinculado al mundo del ciclismo y ha publicado anteriormente dos novelas: Cuervos y Palomas y La mujer sin nombre.  También ha contribuido con sus textos a los volúmenes 1 y 2 de la colección El Afilador. Podéis seguirlo también en su blog http://jorgequintanaorti.com.

La preventa ya está abierta. Si lo pedís ahora os lo enviamos sin gastos de envío a su publicación: PREVENTA AQUÍ.

Y para abrir boca, a continuación os dejamos un extracto de la novela:


«La primera reunión con Adolfo Niño despejó mis dudas de lo que iba a vivir durante los años siguientes e incluso de la esencia del ciclismo profesional de aquellos primeros años del siglo XXI. […]

El médico colombiano presentó un programa de competiciones, con carreras desde febrero hasta junio, cuando el equipo haría un parón para analizar qué corredores iban a ir a la Vuelta a España y qué corredores buscarían un plan alternativo. La Vuelta, como es lógico, era nuestro objetivo, pero lo normal es que alguien de 22 años y en su primera temporada como profesional no estuviera entre los elegidos, así que debía asumir que mis carreras iban a ser otras y, sobre todo, comenzar lo más fuerte posible para ganar confianza. Toda esa explicación sonaba a música celestial. Pero en el fondo sabía que había una parte importante de la charla que se estaba quedando atrás. De repente, Adolfo miró el reloj y me dijo.

-¿Y de medicina qué me cuenta? Bernat me ha dicho que usted siempre ha sido transparente y que, por tanto, tiene mucho margen. En principio, la idea es que este primer año se adapte a la distancia y al ritmo, así que no nos vamos a volver locos. Pero me gustaría que se tomase esto durante un mes. Es una pastilla por la mañana y una por la noche –dijo mientras abría el cajón de su mesa y sacaba una bolsa de plástico de un supermercado.

-¿Qué es? –pregunté.

-Eso no se pregunta, hermano. Es secreto profesional. Usted nunca debería preguntarle a una vieja por su edad ni a un médico por su medicina.

-Lo siento, pero me gusta saber lo que tomo. Creo que, si vamos a tener una relación de confianza, es justo que uno informe al otro de cada paso que vamos a dar –dije mirando al médico a los ojos.

-Es una fórmula magistral que inventé hace muchos años y que le dará mucha fuerza, mijo. Confíe en mí. Está en buenas manos, pero no me pida más detalles. La hemos probado durante mucho tiempo y siempre ha ido muy bien. Con usted también funcionará –dijo mientras lucía la mejor de sus sonrisas.

Cogí la bolsa y me marché del despacho sin hacer más preguntas. Subí a mi habitación y la abrí mientras las manos me temblaban por los nervios. Dentro había 60 pastillas, sin ningún tipo de envoltorio ni prospecto, por supuesto. Solo llevaban impresa una letra: F. Nada más. Aquello no tenía muy buena pinta. Parecían algún tipo de hormona para ganar masa muscular. En ese momento, resoplé con fuerza y tomé una decisión. Me vestí de ciclista, puse la bolsa en el bolsillo trasero de mi maillot y salí a rodar en dirección al sur y por la carretera más llana de la provincia. Fueron poco más de 50 kilómetros hechos a velocidad de paseo. No tenía ninguna prisa en llegar a mi destino. No sabía bien por qué iba había allí, pero era algo que se me había metido en la cabeza desde el mismo momento en que me dieron la bolsa. Llegué a Almenara y a su espacio natural, conocido como Els Estanys. Abrí la bolsa y dejé caer todo su contenido en uno de los preciosos lagos. Las pastillas, una a una, fueron desapareciendo ante mi atenta mirada y camino del fondo del lago. La decisión estaba tomada: no iba a tener ningún producto dopante, pero es posible que los peces de Almenara salieran volando del agua en ese invierno de 2003.

El entrenamiento siguió a ritmo de tortuga. No tenía prisa. Sabía que todos los corredores habían pasado por la habitación de Niño e intuía que ninguno habría tirado la bolsa a un lago. Por no pensar en los que estarían con tratamientos más agresivos, puesto que, una vez más, había visto a varios compañeros de equipo subiendo a sus habitaciones cargados de termos y no repletos de café, precisamente.

El doctor me lo había dejado claro: Agustí y él estaban de acuerdo en que los jóvenes tuvieran un año tranquilo, lo que significaba que el resto de ciclistas no lo iban a tener y, sobre todo, que mi futuro pasaba irremediablemente por entrar en ese círculo de uso constante de sustancias dopantes en el que ya estaba instalado el resto del equipo. En esos momentos me acordé de mi primera charla con Agustí. Si lo pensaba bien, él nunca me había dicho que no iba a haber dopaje en su equipo. Me había prometido que no habría dopaje en el año amateur y me había avisado de que ya habría tiempo para pulirme más adelante. Esas primeras pastillas debían formar parte del proceso.

Con esos pensamientos en la cabeza, llegué a las cinco de la tarde al hotel de cinco estrellas del Magic Resort, el lugar donde celebrábamos la concentración invernal. Ya era casi de noche y lo cierto es que me quedé sin palabras al acercarme al hotel. La puerta estaba llena de coches e incluso había una furgoneta de la televisión autonómica. En ese momento comprendí mi error. Me metí para dentro a la máxima velocidad posible, pero llegaba tarde. La recepción estaba llena de periodistas y mis compañeros de equipo estaban perfectamente uniformados y atendiendo a la prensa. Miguel y Clara Pellicer también estaban en ese mismo lugar, saludando a diestro y siniestro. El primero que vino a por mí fue Bernat Agustí y no hizo falta que empezara a hablar para intuir su enfado.

-¿Pero dónde cojones te has metido? Llevamos una hora llamándote al móvil. Hoy es la tarde de medios y nadie podía salir a entrenar. Debías estar aquí para atender a los periodistas –el tono de voz era bajo para que nadie más lo escuchara, pero la bronca era todo menos baja.

De repente, un periodista se coló en nuestra charla. Era Ramón Aznar y ejercía siempre de decano de la prensa deportiva castellonense. Me conocía desde mi primera carrera en la categoría juvenil y en sus crónicas siempre mostraba un especial cariño hacía mí. Ramón había visto lo que estaba ocurriendo y había decidido salir al rescate con la autoridad de sus canas.

-No te preocupes, Bernat. Para uno que tienes que quiere entrenar como un campeón, no le pegues la bronca.

-No es eso, Ramón. Aquí hay unas normas que cumplir y valen para los veteranos, pero también para los jóvenes.

-Eso está claro, Bernat. La disciplina es lo primero. Pero aquí tienes periodistas de Madrid y esos solo quieren hablar con Miguel, contigo o con alguno de los capos del equipo. Las entrevistas con Lucas son cosa mía y de los dos o tres periodistas de Castellón y nosotros sabemos que él nos atiende siempre que le llamamos y con exquisita educación, así que no seas muy duro con el juvenil. Deja que se duche y en diez minutos lo tenemos aquí –dijo Ramón mientras me guiñaba un ojo.

Intenté sonreír para devolver el capotazo que Ramón me acababa de dar. Estaba ejerciendo de abogado defensor con ímpetu. Pero Bernat no estaba para bromas y no se daba por vencido.

-Sube a la habitación, te duchas y en diez minutos te quiero aquí. Ya hablaremos luego.

Bernat Agustí estaba nervioso por mi retraso de unos minutos en el acto de presentación a los medios. Yo estaba nervioso porque el futuro que veía ante mí… era una pesadilla.»

Mi Mundo. El libro oficial de Peter Sagan a la venta el 11 de octubre

Lo difundía ayer el propio Peter Sagan en sus redes sociales. El libro en el que ha estado trabajando junto a su equipo de colaboradores más estrecho ya tiene fecha de publicación: 11 de octubre. Justo después de los mundiales de Innsbruck, su prueba fetiche en la que ha vencido en los tres últimos años. El libro será publicado en diversos idiomas y Libros de Ruta se ha hecho con los derechos de su edición en castellano. Es por eso un placer anunciaros este pequeño regalo que teníamos guardado por nuestro 5º aniversario. Habíamos desvelado hace muchos meses nuestras publicaciones de este año 2018, pero decidimos apostar por este libro para poner la guinda a un aniversario lleno de grandes libros.

El ciclista mostraba, además, la portada y detalles del diseño elaborado para la edición británica que publicará la editorial Yellow Jersey. Es la editorial con la que estamos trabajando estrechamente para que el libro se publique en España en las mis fechas que en el Reino Unido y otros países europeos. Estas son las espectaculares imágenes que mostró ayer:

 

 

 

 

 

 

El libro no es una biografía al uso. Su título, Mi Mundo (My World) nos da unas pistas de su estructura. Tratándose de un ciclista todavía lejos de su retirada y que seguro completará su palmarés y nos dará que hablar con muchos más triunfos, se centra en un hito único en el ciclismo: tres Campeonatos del Mundo en ruta consecutivos. Grandes ciclistas como Eddy Merckx o el español Óscar Freire poseen tres maillots arcoíris, pero es Peter Sagan el único ciclista de la historia que ha conseguido vencer en tres años consecutivos.

Por ello, el libro se centra en esos tres mundiales. En la preparación de cada uno de esos años, en el desarrollo de esas pruebas, en sus reflexiones personales antes, durante y después de esos logros; pero repasando también otras grandes victorias de su carrera, e incluso reveses, como la descalificación en el pasado Tour de Francia que le impidió llegar a París por sexto año consecutivo vestido de verde. En definitiva, un retrato increíble del corredor más carismático del momento, el libro en el que nos presenta Su Mundo.

Si queréis reservar este libro, podéis hacerlo en el siguiente link: https://www.librosderuta.com/nuestros-libros/804-mi-mundo-peter-sagan.html

 

La familia de Gustaaf Deloor recibe entusiasmada los primeros ejemplares del libro sobre su vida

Eneko Garate, editor de Libros de Ruta, hace entrega de un ejemplar del libro a Roza Buys, viuda de Gustaaf Deloor

Con varios ejemplares recién impresos bajo el brazo del libro Gustaaf Deloor, de la Vuelta a la luna, y escrito por Juanfran de la Cruz, Libros de Ruta se acercó el pasado fin de semana a Amberes, en cuyas cercanías nació Gustaaf Deloor y reside actualmente su familia, coincidiendo además allí con la salida de la Vuelta a Flandes. En un encuentro muy emocionante, la viuda de Gustaaf Deloor recibió el primer ejemplar de manos de su editor Eneko Garate. Se encontraban también presentes en dicho encuentro su hija Jeanette Deloor y su marido Nick, así como el periodista Eric De Keyzer y su esposa Chris, cuya ayuda ha sido muy importante para poder documentar la vida del gran campeón belga. Ejerció de anfitrión del encuentro Raf Van Ransbeeck, otro vecino de la localidad natal del ciclista, De Klinge, en cuyo barrio español Spaans Kwartier nació curiosamente Gustaaf Deloor, y que formó junto a Eric De Keyzer un Comité La Vuelta Deloor para rendirle homenaje en el año 2010, cuando se cumplieron 75 años de su primera victoria en la Vuelta, y para mantener viva la memoria del ciclista flamenco.

El encuentro sirvió para agradecer a los allí presentes la ayuda que han proporcionado a Juanfran de la Cruz y a Libros de Ruta en la edición de este libro, así como para seguir avanzando en la futura publicación del libro en Bélgica, que cada vez parece más cercana a la vista del interés que ha suscitado. La familia también agradeció el trabajo realizado y se mostró encantado con el resultado. Curiosamente, algunas de las fotografías rescatadas para el libro de la Biblioteca Nacional Española, de la Francesa y de otros archivos no eran conocidas por su familia. Roza Buys, con una gran memoria a pesar de su avanzada edad, compartió con nosotros muchísimos recuerdos de su marido y también de su cuñado Alfons, también ciclista. 20 años más joven que su marido, Roza no siguió directamente la carrera deportiva de ninguno de los dos, pero conoce al detalle sus gestas, tales como copar las dos primeras posiciones de la clasificación general individual de la Vuelta a España 1936.

Roza Buys y Jeanette Deloor observando las fotos del libro, ante la atenta mirada de Eric De Keyzer, la persona que documentó su vida y cuya ayuda ha sido indispensable para publicar este libro

Gustaaf Deloor es un nombre imprescindible para entender la historia de la Vuelta a España. Fue el vencedor de las dos primeras ediciones de la Vuelta, en 1935 y 1936. El ciclista belga es, sin embargo, un completo desconocido para la mayoría. Compitió junto a su hermano Alfons en las más grandes pruebas ciclistas europeas, aunque era la ronda española su preferida. El libro repasa con todo detalle esas dos primeras ediciones de la Vuelta a España, asi como otras destacadas actuaciones de Deloor en las pruebas más importantes del mundo. Pero va más allá de su vida como deportista. Truncada su carrera deportiva por la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial, Gustavo (como le llamaba la prensa española de la época), luchó en el ejército belga contra los nazis, aunque cayó prisionero y terminó en un campo de concentración. Una vez liberado, emigró a América y rehízo su vida como mecánico en los Estados Unidos, llegando a trabajar en el proyecto Apolo que llevaría la primera misión tripulada a la luna. El 27 de marzo se puso a la venta este último libro editado por Libros de Ruta, que es además la obra ganadora del II Certamen de literatura ciclista «Un libro en ruta», escrita por Juanfran de la Cruz.

El libro, que consta de 200 páginas (32 de fotografías), ya está a la venta tanto en la página web de la editorial como en las principales librerías. Será presentado formalmente el próximo 12 de abril en Madrid.