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La carrera contra la Stasi

Llega ‘La carrera contra la Stasi’, un libro sobre el ciclismo al otro lado del telón de acero

La carrera contra la StasiEl 3 de noviembre pondremos a la venta un libro que llamó nuestra atención hace ya tiempo y que hemos traducido este año. Escrito por Herbie Sykes tras una exhaustiva labor de investigación, hablando con muchos de los protagonistas y buceando en los archivos de la Stasi y en la hemeroteca de la época, se trata de un libro que nos llevará a la época gloriosa de la Carrera de la Paz, la gran vuelta por etapas del bloque socialista que congregaba a grandes multitudes en su recorrido por Polonia, Checoslovaquia y la RDA. En este caso, se centra además en la RDA de los sesenta y en uno de los grandes ciclistas de dicho país: Dieter Wiedemann.

Dieter Wiedemann formaba parte de la selección de la RDA que disputaba la Carrera de la Paz en los 60. Héroe local, conoció a una chica del otro lado de la frontera y huyó a la RFA capitalista, donde compitió varios años en profesionales llegando a debutar en el Tour de Francia. Cuando el telón de acero dividía Europa, Dieter Wiedemann era un héroe del deporte en Alemania Oriental. Alcanzó el podio de la Carrera de la Paz, el equivalente al Tour de Francia del bloque del Este, que era a su vez otra muestra de la supremacía del socialismo sobre el “fascista” Occidente.

Sin conocimiento de las autoridades, Dieter se enamoró de Sylvia Hermann, una chica del otro lado del muro. La doctrina socialista establecía que ambos pertenecían a “clases enfrentadas”, y como famoso deportista que era, cada paso que daba era estrechamente vigilado por la Stasi. Pero aborrecía su ideología y vio en Sylvia su única opción hacia la libertad. A pesar de que era consciente de que podría ser un juego mortal, decidió jugar al gato y al ratón y planeó su fuga.

En 1964 fue enviado, por primera y única vez a Alemania Occidental. Era para disputar una prueba clasificatoria para los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, pero en lugar de correrla cometió la mayor de las traiciones que se podían realizar al régimen socialista. Dieter Wiedemann, icono del deporte y peón soviético, desertó para cambiarse de bando.

Mientras Wiedemann completaba su sueño de competir en el Tour de Francia, su deserción causó un gran escándalo. La Stasi intentó “repatriarlo”, con horribles consecuencias tanto para él como para los familiares que dejó atrás. Más de cincuenta años después y veinticinco años después de la caída del muro de Berlín, Dieter Wiedemann decidió que había llegado el momento de contar su historia. A través de su testimonio y de otras personas involucradas, y buceando en los archivos de la Stasi, que le habían acosado durante casi medio siglo Herbie Sykes nos descubre una increíble historia. Una historia de amor y traición, de las locuras del corazón durante la guerra fría y de la carrera ciclista más grande del mundo.

Herbie Sykes ganó con este libro el British Sports Book Awards como mejor libro de ciclismo del año 2015. Se trata de un libro que mezcla testimonios directos de los protagonistas con reproducciones de documentación de la Stasi, cartas reales de la época, así como de extractos de periódicos. Un libro cuya preventa ya hemos abierto y podéis pedirlo AQUÍ.

Además en el mismo enlace podréis acceder a leer las primeras páginas del mismo.

Por fin, la biografía del ciclista más grande todos los tiempos en castellano. ‘MERCKX. Mitad hombre, mitad máquina’ ya a la venta

No es la primera biografía que se publica de él, ni mucho menos, pero la verdad es que nos sorprendía llamativamente la falta de bibliografía moderna en castellano sobre el mejor ciclista de todos los tiempos, Eddy Merckx. Desde sus años gloriosos a finales de los 60 y la década de los 70, el ciclista belga ha hecho correr ríos de tinta en periódicos, revistas, libros y publicaciones de todo tipo. Es el equivalente en el ciclismo a lo que supuso y todavía significa un nombre como Muhammad Ali en el boxeo o Pelé en el fútbol. Unánimemente considerados los más grandes, y respetados como tal. También en castellano se ha escrito mucho de Eddy Merckx y de sus batallas. En España se ha escrito, sobre todo, de los enfrentamientos que tuvo con el Tarangu en el Giro o con Ocaña en el Tour de Francia, pero hace años que no había ninguna completa biografía de Eddy Merckx disponible en librerías.

Por eso, teníamos claro que íbamos a publicar una biografía del Caníbal. Y hemos optado por traducir una detallada biografía que escribió al autor británico William Fotheringham hace unos pocos años, en base a numerosas entrevistas que ha tenido con el protagonista y con otros ciclistas de su época, además de con otras personas que tuvieron o tienen contacto directo con él. Además de repasar sus principales victorias al detalle, se centra en aquellos días que se convirtieron en los principales hitos de su exitosa carrera.

Además, intenta averiguar el porqué o las razones de su actitud en carrera; tan irracional, tan implacable, tan letal. ¿De dónde surge esa hambre de victoria? Para ello, realiza a lo largo del libro un análisis muy completo de su personalidad y rasgos psicológicos, que nos muestran al hombre apuesto, sensible y sorprendentemente ansioso que se escondía detrás del deportista.

El libro saldrá a la venta el próximo 29 de noviembre, pero hemos abierto ya la PREVENTA. Como oferta de lanzamiento, todos los pedidos que recibamos antes de esa fecha saldrán sin gastos de envío.

Y para abriros el apetito, a continuación os ofrecemos un extracto del libro en exclusiva. En el mismo se relata como se fraguó el fichaje de Merckx por el FAEMA para ser ya líder único de ese equipo. A partir de entonces, sería el líder indiscutible de todos los equipos por los que pasó:

«Lo más importante que le sucedió a Merckx a lo largo de toda esa primavera, en términos del futuro a largo plazo, no fue ninguna carrera. Fue una reunión en la estación invernal de Cervinia entre el belga y una pequeña delegación de italianos entre los que estaban Enrico Giacotto, quien durante un corto espacio de tiempo había sido el director de Coppi en el Carpano y ahora era el director del Faema, y el fallecido Nino Defilippis, un exciclista de cierta calidad que había corrido para Giacotto. Defilippis recuerda en sus memorias que «quería mi opinión. La idea era traer a Merckx a un equipo italiano. Por entonces, todo el mundo lo consideraba un nuevo Van Looy, un gran campeón para las clásicas, pero de valía incierta en las carreras por etapas. Giacotto quería verlo escalar, fijarse bien en él, ver de qué estaba hecho».

«Era sorprendente: la fuerza que emanaba, cómo tomaba las curvas, cómo pedaleaba. La subida a Cervinia no es nada sencilla, pero recuerdo que cuando se bajó de la bicicleta me miró y me preguntó qué posición tenía esta ascensión entre las grandes ascensiones alpinas. Fue su forma de demostrarnos lo fresco que había terminado. Llevé a Giacotto a un lado y le pregunté si tenía un bolígrafo y un trozo de papel, por pequeño que fuera, para lograr que ese muchacho firmara de por vida, sin hablar de cifras, darle un cheque en blanco. Era un prodigio. Y como se vio después Giacotto no lo dejó escapar». Giacotto no era el único director deseoso de conseguir los servicios de Merckx: Geminiani y el Bic volvían a estar al acecho. Como recuerda Geminiani, en la Milán-San Remo se dio cuenta de que Merckx no estaba contento en el Peugeot, y sabía que Bic buscaba un reemplazo para Anquetil. La compañía de bolígrafos no consideraba que Merckx valiera los 25 000 francos franceses que pedía y prefirió contratar al holandés Jan Janssen, que por entonces era un talento mucho más consagrado. Geminiani pudo dirigir por fin a Merckx al final de su carrera, pero cuarenta y cinco años después seguía furioso porque se le hubiera escapado en sus años de formación.

Faema no era un equipo normal y corriente. Tenía tanta historia como el que más, dado que fue creado a comienzos de la década de los cincuenta, cuando el hombre que dirigía la compañía de cafeteras Faema, Carlo Valente, comenzó a invertir en los deportes. Lo hizo primero en el boxeo, y después única y exclusivamente en el ciclismo, contando con el antiguo campionissimo Learco Guerra como director deportivo. Cuando de Defilippis y Giacotto fijaron la vista en Merckx, las distintas escuadras de Faema habían contado con grandes ciclistas: Federico Martín Bahamontes, Charly Gaul -quien vestiría el distintivo maillot con el logo de diamante del descendiente del Faema EMI- Hugo Koblet y, sobre todo, Van Looy, el antiguo jefe de Merckx en el Solo. Giacotto también era una leyenda: su forma de trabajar no daba importancia a las tácticas, sino que les preguntaba a sus ciclistas su opinión y les daba la libertad de hacer lo que quisieran. «Era un adelantado a su tiempo, un director que creía en el valor de hablar a sus ciclistas como se habla a un profesional, mientras que en el pasado los trataban como a brutos», me contó un periodista de la época. Buscaba los mejores hoteles en los que alojar a su equipo, aunque bajo una condición: era un reconocido fumador empedernido y en ocasiones se iba a la cama con un cigarrillo en los labios, se quedaba dormido y la ceniza del cigarrillo prendía fuego a las sábanas, por lo que únicamente buscaba hoteles que tuvieran un seguro contra tales eventualidades. El cáncer de pulmón pondría un final prematuro a su vida.

Valente era un hombre de grandes ambiciones, uno de los primeros en fabricar a gran escala las cafeteras espresso que se pueden encontrar por todos lados en los bares italianos, para después expandirse a electrodomésticos de todo tipo: frigoríficos, heladeras, ventiladores, tostadores, exprimidores… El presupuesto anual de Faema para publicidad era de unos cincuenta millones de liras, de los cuales dos tercios se dedicaban a los anuncios tradicionales, mientras que dieciséis millones recaían en el equipo ciclista. Como explicaba Paolo, el hijo de Valente, no usaban a Merckx y compañía para que vendieran sus cafeteras, sino que eran relaciones públicas en el sentido más puro. «El ciclismo es un deporte muy cercano a la gente, cercano a nuestro público, y siempre queremos hacerlos sentir bien. Los ciclistas del Faema cimentan el prestigio de nuestra compañía gracias a sus éxitos en la carretera. Dan imagen, crean una ola de afecto por el nombre de Faema a lo largo y ancho de toda Italia y el extranjero. Merckx no es un anuncio andante de sandwicheras. Encarna unos valores».»