Entradas

¿Cómo conseguir nuestros libros de ciclismo en Latinoamérica?

¿Cómo conseguir nuestros libros de ciclismo en Latinoamérica? Libros de Ruta. Libros de ciclismo Son muchas las consultas que recibimos a este respecto y aunque tratamos de responder individualmente a todas las consultas, hemos pensado escribir este post con la información más actualizada posible, aunque no siempre es fácil conocer en cada momento la disponibilidad […]

Llega VENTOUX, la primera novela que publica LIBROS DE RUTA

A la venta 28 de junio

Como muchos ya sabéis, LIBROS DE RUTA nació hace 5 años como editorial especializada en ciclismo. Desde entonces, hemos publicado numerosos libros sobre el deporte que nos apasiona. Desde libros biográficos a otros relacionados con la historia del ciclismo, pasando por recopilatorios de las mejores historias y crónicas ciclistas. Pero toda nuestra producción se podía englobar en la denominada no ficción deportiva.

Pero hace más de dos años, leímos una novela que nos enamoró y vimos que podía tener encaje en nuestra editorial. No fue sencillo. Se trataba de la traducción de un autor muy reconocido en Holanda y de un título que lleva ya vendidos más de 200.000 ejemplares en los Países Bajos. A pesar de ser un autor sin obra en castellano, Bert Wagendorp es un periodista y escritor con una larga trayectoria en Holanda.

Bert Wagendorp (Groenlo, 1956) empezó su carrera como periodista deportivo en el Leeuwarder Courant. En 1988 se pasó al Volkskrant y cubrió el Tour de Francia seis veces para este periódico entre 1989 y 1994. De 1996 a 2000 fue corresponsal en Londres  y, antes, publicó su primera novela en 1995,  De Proloog. Sigue trabajando para el periódico Volkskrant, pero desde diciembre de 2006 ya como columnista general. Es además cofundador y editor en jefe de la revista literaria de ciclismo De Muur.

¿Qué es lo que nos atrajo del libro para intentar hacernos con sus derechos? Para empezar, y lo más importante, es un libro que nos enganchó, lo leímos casi del tirón y nos dejó una sensación placentera que dura hasta hoy. No es fácil que por encima de tramas y argumentos que se van olvidando con el paso del tiempo, una novela deje un poso de bienestar o buenas vibraciones en el lector tiempo después. Se trata además de una historia universal. Si tuviéramos que resumirlo en una frase, podríamos decir que se trata de una novela sobre la amistad. Pero también sobre el amor, el paso del tiempo o sobre cómo unas pequeñas decisiones condicionan vidas enteras. Destaca además en la narración un sentido del humor que equilibra de alguna manera sucesos trágicos de la trama. Una lectura perfecta para el verano, que estamos convencidos será también del gusto de muchas personas no aficionadas al ciclismo que hasta ahora no se han acercado a nuestros títulos. Y sobre todo, del gusto de nuestras lectores y lectores habituales, porque el ciclismo tiene mucha presencia en el devenir de los acontecimientos y en sus protagonistas.

¿Y de qué trata la novela?

Bart Hoffman, el protagonista de la novela, es un periodista a punto de cumplir los 50 años, que empieza a contactar con sus viejos amigos del instituto. Tras varias décadas sin apenas contacto entre ellos, planean volver juntos al Mont Ventoux. Un camping a los pies del gigante de Provenza fue el lugar donde fueron felices a las puertas de la mayoría de edad, en unas vacaciones que marcaron su paso a la edad adulta y la difuminación de su amistad. Bart, André, Joost, David, Peter y Laura formaban entonces un inseparable grupo de amigos, pero se fueron alejando unos de otros. André había sido traficante de drogas, Joost era un reconocido científico y David, el único con quien Bart todavía mantenía contacto, era el dueño de una agencia de viajes. Laura, la única chica del grupo, a la que habían perdido completamente el rastro tras esas vacaciones, vivía en Italia trabajando como directora de escena. Treinta años después regresan juntos al Mont Ventoux, lugar donde se dejó la vida Peter, el prometedor poeta que era el último integrante de su pandilla.

¿Queréis leer más? Os dejamos aquí abajo el primer capítulo (se amplia haciendo click):

La autobiografía de Thomas Dekker que comienza en Madrid (avance del libro)

El 9 de mayo ponemos a la venta en librerías la autobiografía del exciclista holandés Thomas Dekker. La preventa ya está abierta en nuestra web, podéis hacer el pedido aquí y lo recibiréis sin gastos de envío a su publicación. Pero antes de que llegue esa fecha, os dejamos con un extracto del mismo, concretamente del 1er capítulo, que comienza precisamente en un hotel de  Madrid.

CAPÍTULO 1

Esto está a oscuras. La penumbra tiene mil matices. Las cortinas están echadas, la puerta cerrada con llave. La única luz es el leve resplandor de la lamparilla de noche. Hay sombras que se arrastran por el suelo y por las paredes. En un tabique cuelga una lámina, vulgar y corriente, de una flor: una lámina como las que se ven siempre en este tipo de habitación de hotel.

Estoy acostado sobre la cama, en pantalón de chándal y camiseta. Ni siquiera me he molestado en descalzarme. Tengo pinchada en el brazo una aguja gruesa con un tubo de perfusión. Por el estrecho tubo corre mi sangre. Es de color rojo oscuro. Fluye lentamente hasta la bolsa que está sobre una balanza electrónica, en el suelo.

En un rincón de la habitación, lejos de la luz, hay un hombre sentado en una silla. No deja de menear el pie mientras escribe en su agenda. De cuando en cuando mira la balanza. Lo he conocido hace media hora, en el vestíbulo del hotel. Se presentó como el doctor Fuentes. Le envuelve un tufo a cigarrillo y tiene unas facciones de esas que olvidas de inmediato. Lleva un pantalón beis y una camisa a cuadros. Apenas si hemos intercambiado unas palabras. Su nivel de inglés es bajo y yo no hablo nada de español. Creo que ni siquiera sabe quién soy yo. Y no es que eso importe. No estoy aquí para charlar.

Fijo la mirada en la sangre que hay en la bolsa. Es como si no fuese mía. Como si fuese falsa. Me había imaginado que la primera vez sería distinto: más emocionante, más inquietante, como para un niño hurtar caramelos en la tienda de la esquina. Pero esto no tiene nada de emocionante. Ni siquiera estoy nervioso. Se trata de una cuestión mercantil. El dopaje es un negocio. Eso sí, un negocio del que es mejor que esté enterado el menor número posible de personas.

Tras un cuarto de hora, el doctor Fuentes se levanta de la silla. Me saca la aguja del brazo y me limpia la sangre con un algodón. Me da un marcador y me dice, con un fuerte acento:

I give you number. Twentyfour. Two four. You must write here.

Señala la bolsa llena de sangre. Me incorporo, cojo el marcador y escribo el número en la bolsa. Asiente, y me dice:

We are done.

Me pongo la parte de arriba del chándal y le doy la mano. Él abre la puerta y murmura algo más que no entiendo. Salgo al pasillo, donde la luz es tan fuerte que me hace daño a los ojos.

La puerta se cierra a mis espaldas.

Desde aquí ya no hay vuelta atrás.