La maglia rosa en libros: historia, pasión y literatura en el Giro de Italia

Fausto Coppi, una de las leyendas del Giro, en 1952
Es mayo y, para cualquier amante del ciclismo, este mes solo tiene un color: el rosa. Mientras lees estas líneas, el pelotón internacional recorre las carreteras transalpinas, desafiando la gravedad en los puertos indómitos de los Alpes y los Dolomitas. El Giro de Italia se está celebrando ahora mismo, inundando nuestras pantallas con una épica única que solo la Corsa Rosa es capaz de conjurar.
Pero el Giro es mucho más que una carrera de tres semanas; es un monumento cultural, un lienzo donde se ha pintado la historia contemporánea de Italia y un generador incansable de mitos. Para entender verdaderamente la magnitud de lo que ocurre en cada etapa, no basta con mirar los vatios o las clasificaciones en directo; hay que sumergirse en su pasado. Hoy, al calor de la competición actual, nos adentramos en su fascinante historia y os recomendamos tres lecturas imprescindibles de la editorial Libros de Ruta que os harán vivir la carrera con una intensidad nueva.
Los orígenes: cuando el ciclismo unificó una nación
Para comprender el alma del Giro de Italia, hay que viajar a principios del siglo XX. Italia era una nación joven, apenas unificada unas décadas antes durante el siglo XIX, un mosaico de regiones con dialectos y costumbres marcadamente diferentes. En ese contexto de fragmentación, la bicicleta apareció como un poderoso agente unificador. La génesis del Giro comparte el ADN comercial e impetuoso del Tour de Francia. Todo comenzó en 1908, cuando el periodista Tullio Morgagni y el director de La Gazzetta dello Sport, Eugenio Camillo Costamagna, se enteraron de que el periódico rival, el Corriere della Sera, planeaba organizar una carrera ciclista por todo el país. Movidos por el instinto de supervivencia editorial, decidieron adelantarse.
Con apenas fondos pero con una fe inquebrantable, anunciaron la creación del primer Giro de Italia. El 13 de mayo de 1909, a las 2.53 de la madrugada, 127 valientes partieron desde la plaza Loreto de Milán para recorrer 2448 kilómetros repartidos en ocho extenuantes etapas. Las carreteras de la época eran poco más que caminos de cabras repletos de piedras y barro. Solo 49 lograron regresar. Luigi Ganna se coronó como el primer vencedor, inaugurando una tradición que pronto se convertiría en religión laica para los italianos. El color rosa de la maglia rosa, introducida en 1931, no fue una elección estética casual, sino un homenaje directo a las páginas teñidas de rosa de La Gazzetta dello Sport, el diario que dio vida a la carrera y que continuó moldeando su mítica narrativa.
La era dorada de Coppi y Bartali
A medida que las décadas avanzaban, el Giro dejó de ser un simple evento deportivo para convertirse en el espejo de las tensiones, alegrías y dolores de la sociedad italiana. Tras las heridas de la Primera Guerra Mundial y durante los oscuros años del fascismo, el ciclismo ofreció héroes a los que aferrarse. Pero fue tras la Segunda Guerra Mundial, con un país devastado y en ruinas, cuando el Giro alcanzó su estatus más sagrado gracias a la rivalidad más grande de la historia del deporte: la de Gino Bartali y Fausto Coppi.
Italia estaba profundamente dividida, y esa fractura se encarnó en dos hombres sobre una bicicleta. Por un lado, Gino el Piadoso, un hombre profundamente católico, conservador, representante de la Italia rural y tradicional, que además escondía un heroísmo silencioso al haber salvado a cientos de judíos durante la guerra transportando documentos falsos en los tubos de su bicicleta. Por otro lado, «Il Campionissimo» Fausto Coppi, el innovador, el moderno, el laico, que revolucionó los métodos de entrenamiento y la nutrición, y cuya vida personal —marcada por su romance con la Dama Blanca— desafió las estrictas convenciones morales de la época. Cuando Bartali y Coppi se batían en las rampas de los Dolomitas, no solo competían dos ciclistas; chocaban dos visiones del mundo, dos formas de entender el porvenir de una nación que buscaba resurgir de sus cenizas. Esa era dorada cimentó el misticismo del Giro, transformando montañas como el Stelvio, el Pordoi o el Gavia en santuarios de la resistencia humana.
Tres lecturas imprescindibles para saborear la Corsa Rosa
Para enriquecer las tardes de ciclismo que estamos viviendo este mes, la editorial Libros de Ruta ofrece en su catálogo tres joyas literarias que capturan a la perfección este espíritu indomable.
1. Arriva Italia. Gloria y miseria de la nación que soñó ciclismo – Marcos Pereda
Para profundizar en la mágica amalgama entre la historia de una nación y la evolución de su carrera fetiche, la primera recomendación obligatoria en nuestro blog es esta maravillosa obra de Marcos Pereda. Este libro es mucho más que una crónica de carreras; es un bellísimo ensayo sociológico e histórico camuflado bajo el olor a tubular, sudor y asfalto.
En su lanzamiento original, Pereda centró su mirada en el triunvirato dorado que dominó el ciclismo transalpino entre las décadas de los 30 y los 60: el viejo Bartali, el trágico Coppi y el áspero Fiorenzo Magni, el tercer hombre indispensable para entender la dureza de aquella época. Sin embargo, esta edición ampliada añade casi cien páginas de contenido nuevo distribuidas en nueve capítulos adicionales que expanden el universo del libro hacia el pasado y el futuro de la prueba.
Pereda posee una prosa única, teñida de ironía y poesía. En los nuevos capítulos, viaja a los dantescos inicios del Giro, como la legendaria edición de 1914, y nos regala perfiles de personajes que rompieron moldes, como Alfonsina Strada, la única mujer que compitió en el Giro masculino en 1924 desafiando todas las leyes de su tiempo. Tampoco se olvida de la historia más reciente ni del impacto de las figuras extranjeras que osaron conquistar Italia, desde el caníbal Eddy Merckx hasta la elegancia de Miguel Indurain o la épica de Mikel Landa, pasando por la mítica etapa del Gavia en 1988, bajo una tormenta de nieve apocalíptica. Es la lectura perfecta para saborear por las noches tras cada etapa, comprendiendo que los ciclistas actuales son herederos de aquellos que pedalearon para que toda una nación se sintiera orgullosa.
2. Crónicas sobre ruedas: El Giro de Italia – Marcos Pereda
Si Arriva Italia ofrece una visión panorámica de la historia transalpina, nuestra segunda recomendación nos sumerge directamente en la emoción del día a día. Publicado recientemente, este volumen recopila algunas de las crónicas más brillantes, agudas y evocadoras que el autor ha firmado durante la última década, junto con textos inéditos creados especialmente para esta obra.
El encanto de este libro radica en su capacidad para hacernos redescubrir lo que creíamos conocer. Pereda toma etapas y ediciones recientes del Giro —esas mismas que muchos hemos visto por televisión— y las desmenuza revelando detalles, intrahistorias y matices psicológicos que se nos pasaron por alto en la transmisión. Con su estilo ágil y profundamente humano, demuestra que el ciclismo no es solo resistencia física, sino un teatro de la condición humana donde conviven la ambición, el miedo, la camaradería y la decepción.
El autor nos transporta también al pasado para narrar cómo se gestó la primera aventura de 1909 o rescatar del olvido ediciones oscuras que marcaron el devenir de la carrera. Un aspecto entrañable para el lector hispanohablante es el espacio dedicado a los ciclistas españoles que dejaron su impronta en las carreteras italianas. El libro rinde homenaje a figuras de la talla de José Manuel Fuente «El Tarangu», con su valentía suicida frente a Merckx; al incombustible Marino Lejarreta, amado por los tifosi por su pundonor; o al elegante Francisco Galdós. Leyendas de ayer y de hoy se cruzan en estas páginas, capturando la verdadera esencia emocional de la prueba.
3. Marco Pantani. Una vida de Pirata – Beppe Conti
Hablar del Giro es hablar de pasión desmedida, y nadie personifica esa pasión como Marco Pantani. Durante la década de los noventa, cuando el ciclismo empezaba a verse encorsetado por los potenciómetros y las estrategias rígidas, apareció un hombre menudo, con la cabeza rapada, pendientes y una bandana pirata que desafió toda lógica científica. Pantani no calculaba; sentía. Cuando la carretera se empinaba hacia el cielo de los Dolomitas, el Pirata se despojaba de sus gafas de sol, se levantaba sobre los pedales agarrando la parte baja del manillar y lanzaba ataques furiosos que descolgaban a los gigantes de la general.
Su victoria en el Giro de Italia de 1998, completando un doblete histórico con el Tour de Francia ese mismo año, supuso el cénit de una era. Pantani devolvió al ciclismo su carácter más puro, romántico y salvaje, convirtiéndose en un ídolo de masas absoluto. Sin embargo, detrás del héroe que volaba se escondía un alma frágil y atormentada, cuya luz se apagó trágicamente tras los escándalos de dopaje de Madonna di Campiglio en 1999, sumergiéndolo en una espiral de soledad que terminó con su muerte en una habitación de hotel en Rímini el día de San Valentín de 2004.
Su figura sigue despertar devoción y misterio, y por ello nuestra tercera recomendación literaria es una obra de absoluta referencia recién llegada a las librerías: una biografía escrita por el prestigioso periodista italiano Beppe Conti. Conti, uno de los cronistas que mejor conoció el ciclismo de aquella época y que vivió en primera línea los triunfos y las tragedias de Pantani, nos ofrece aquí el relato definitivo y más conmovedor del genio de Cesenatico.
A través de una investigación rigurosa, entrevistas exclusivas y testimonios de quienes compartieron el pelotón y la vida íntima con el escalador, Conti construye un retrato poliédrico que huye del sensacionalismo para centrarse en la humanidad del mito. El libro nos lleva por los inicios de Marco en las pendientes de su región natal, sus gravísimas lesiones que a punto estuvieron de apartarlo del deporte y sus noches de gloria eterna en el Mortirolo o el Oropa. Pero Conti no esquiva la cara más amarga de la leyenda: analiza con valentía y lucidez el trágico descenso a los infiernos que comenzó aquella fatídica mañana de 1999, la persecución mediática y judicial, y la desgarradora soledad que acompañó al campeón en sus últimos años. Es un libro necesario que hace justicia al hombre que volaba cuando la carretera se empinaba hacia el cielo, recordándonos por qué el nombre de Pantani sigue provocando lágrimas de emoción en cualquier aficionado.

Noske, J.D. / Anefo / Nationaal Archief, CC0
La 108.ª edición de la Corsa Rosa arrancará este viernes 9 de mayo en Durrës (Albania), a orillas de un Adriático que nunca imaginó verse teñido de rosa, y concluirá el 1 de junio en las avenidas imperiales de Roma. Entre ambas fechas, el pelotón recorrerá 21 etapas, 3 413 kilómetros y tres países distintos, con sólo dos jornadas contrarreloj (42,3 km en total) repartidas entre Tirana y el eje Lucca‑Pisa. Habrá seis oportunidades claras para los velocistas, cinco finales de alta montaña, un puñado de trampas quebradas y una buena dosis de sterrato —30 km en total— que invita a soñar con polvaredas dignas de la Strade Bianche. El primer descanso llegará tras los tres días albaneses, antes de que el convoy salte a la península itálica; el segundo, justo después de la crono pisana, ofrecerá un respiro antes de la gran batalla alpina. El menú busca el equilibrio: terreno para rodadores, emboscadas de media montaña y, al final, una pared tras otra que decidirá la maglia rosa definitiva.
