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Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx

El Mundial de ciclismo 2026 se corre del 20 al 27 de septiembre en Montreal, y el domingo tuvimos el mejor de los aperitivos posibles: el Grand Prix Cycliste de Montréal se disputó sobre el mismo circuito que repartirá el arcoíris, con el mismo Mont Royal de juez y con casi todos los candidatos dándose de bofetadas. Si queríais un ensayo general, ahí lo tuvisteis. Y dejó una foto que nadie tenía en la quiniela de hace un año.

Del Toro gana el ensayo general en Mont Royal

Isaac del Toro se llevó el Grand Prix de Montreal del 13 de septiembre en un duelo directo con Paul Seixas. El francés atacó a 12 kilómetros de meta y llegó a marcharse solo, pero el mexicano lo cazó apenas un kilómetro después y esperó. Esperó hasta los últimos 200 metros, cuando lanzó el esprint y cerró la faena con esa reverencia sobre la bicicleta que ya es marca de la casa. Tercero entró Brandon McNulty, compañero de equipo y vencedor de la edición anterior, a 27 segundos.

Los números de la carrera explican por qué esto importa de cara al domingo 27: 214,4 kilómetros, 16 vueltas a un circuito de 13,4 kilómetros y 4.304 metros de desnivel acumulado. En el centro de todo, la Côte Camillien-Houde: 1,8 kilómetros al 8% de media atravesando el parque del Mont Royal. Dieciséis veces. No es un muro que decida por sí solo, es una gota malaya que va vaciando el pelotón vuelta tras vuelta hasta que solo quedan los que están finos de verdad.

La otra lectura del domingo fue Remco Evenepoel, que se fundió cuando la carrera se puso seria. Conviene no sacar conclusiones apresuradas —un mal día de septiembre no condena a nadie—, pero el belga llegaba señalado como uno de los grandes favoritos y salió de Montreal con más dudas que certezas.

Un Mundial sin Pogačar: el arcoíris más abierto en años

Tadej Pogačar no estará en Montreal. Su caída en la Vuelta a España lo deja fuera del Mundial y con ello se evapora el favorito absoluto, el hombre que llevaba años convirtiendo cualquier carrera dura de un día en un trámite. Sin él, la lista de candidatos se ensancha hasta hacerse incómoda: Mathieu van der Poel, Wout van Aert, el propio Evenepoel, Tom Pidcock y, después de lo del domingo, un Del Toro que llega con 33 victorias como profesional y con el circuito aprendido de memoria.

España se presenta con dos nombres de primera: Enric Mas y Juan Ayuso. Mas aterriza en Canadá en el mejor momento de su carrera, recién coronado en Granada como ganador de la Vuelta a España 2026 —el primer español en lo más alto del podio final desde Contador en 2014— y con la sensación de que por fin le han salido las cuentas. En categoría femenina, las referencias son Mavi García y Paula Blasi.

Bélgica, por su parte, llega con la escuadra más temida y con el clásico dilema de dos gallos: Evenepoel y Van Aert al frente, arropados por Benoot, Hermans, Nys, Segaert, Van Gils y Vermeersch. Gestionar eso, con el Mont Royal de por medio, es un ejercicio de equilibrismo.

Montreal 1974: el día que Merckx cerró la triple corona

Aquí, que llevamos años contando que el ciclismo se entiende mejor cuando sabes lo que pasó antes en el mismo sitio. Y Montreal tiene una historia enorme. El 25 de agosto de 1974, la ciudad acogió el primer Mundial de ruta disputado fuera de Europa, sobre 262,5 kilómetros y 21 vueltas a un circuito con Mont Royal como protagonista. Ganó Eddy Merckx, por delante de Raymond Poulidor y Mariano Martínez (abuelo de Lenny Martínez).

Aquel arcoíris no era uno cualquiera: completaba el año en que Merckx había ganado el Giro, el Tour y el Mundial. La triple corona, que después de él solo ha vuelto a firmar Stephen Roche. Era además su tercer título mundial en ruta, con el que igualaba el récord.

Cincuenta y dos años después, el pelotón vuelve a subir las mismas rampas. Merece la pena tenerlo en la cabeza el domingo 27, cuando los vean pasar por Camillien-Houde por décima vez y la televisión no lo cuente.

Seis libros para vivir el Mundial de Montreal

Os dejamos las lecturas que mejor acompañan a esta semana larga de Mundial. Van desde el arcoíris vivido en primera persona hasta la historia grande de la prueba, y todas están disponibles en Libros de Ruta.

Julian. Mi año de arcoíris

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  julian-mi-ano-de-arcoiris Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx Qué significa llevar el maillot de campeón del mundo durante doce meses, contado desde dentro. No es un libro de gestas, es un libro de peso: el peso de que todos te miren, el de tener que responder en cada carrera, el de que las rayas te conviertan en objetivo. Si queréis entender lo que se está jugando en Montreal más allá del resultado, empezad por aquí.

Sagan. Mi mundo

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  9788494911163_portada_m Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx Entre 2015 y 2017, Peter Sagan hizo lo que parecía imposible: tres Campeonatos del Mundo de ruta consecutivos. Su autobiografía cuenta cómo se construye algo así, en un tipo al que la etiqueta de showman le quedó siempre pequeña. Ningún libro explica mejor la relación entre un corredor y el arcoíris.

Merckx. Inaccesible

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  merckx-inaccesible Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx La lectura obligada de esta semana. El retrato del corredor que ganó en Montreal en 1974 y que convirtió aquel año en el más redondo que ha firmado nadie. Un repaso a una carrera deportiva que sigue siendo la vara de medir de todo lo que viene después, incluido lo que veremos el día 27.

Maillots ciclistas

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  maillots-ciclistas-disenos-miticos-llenos-de-arte-e-historia Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx Un Mundial va, al final, de una prenda. Este libro recorre los diseños míticos del ciclismo y explica por qué unas rayas de colores pueden valer una carrera entera de sacrificio. Es además un regalo infalible: entra por los ojos y se queda en la mesa del salón.

La historia del ciclismo en 80 días

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  la-historia-del-ciclismo-en-80-dias-80-grandes-historias-ilustradas Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx Ochenta jornadas que cambiaron este deporte, ilustradas y contadas en dosis cortas. Perfecto para leer a ratos durante la semana de Mundial, entre contrarreloj y contrarreloj, y para descubrir que muchas de las escenas que damos por nuevas ya habían pasado antes.

Eso no estaba en mi libro de historia del ciclismo

Actualidad Campeón del mundo Ciclismo profesional  eso-no-estaba-en-mi-libro-de-historia-del-ciclismo Mundial de ciclismo 2026: el arcoíris vuelve a Montreal 52 años después de Merckx Las historias que no salen en los palmarés: los episodios raros, las decisiones absurdas, los personajes que se cayeron de la memoria oficial. Un antídoto estupendo contra el ciclismo contado solo a base de vatios. Lo tenéis junto al resto de títulos de historia y biografías.

 

 

 

 

Nosotros lo veremos con una de estas lecturas al lado. Porque el domingo 27 se decide quién lleva las rayas durante un año, pero lo que hace grande al arcoíris es todo lo que pasó antes de que existiera la televisión para contarlo. Si os quedáis con ganas de más, pasaos por nuestros libros y contadnos por quién apostáis.

La épica de las Clásicas y las lecturas ciclistas imprescindibles para disfrutarlas al máximo

Libros de Ruta Merckx Monumentos Nuestros libros Sagan  2560px-Paris_Roubaix_2014_templeuve_peloton-300x199 La épica de las Clásicas y las lecturas ciclistas imprescindibles para disfrutarlas al máximo Cuando el invierno comienza a despedirse y los primeros rayos de sol asoman tímidamente en el horizonte europeo, la comunidad ciclista sabe que ha llegado uno de los momentos más esperados del año: llegan las Clásicas de Primavera. Estas carreras de un solo día, que se disputan en carreteras históricas y en escenarios tan diversos como el pavé belga, los muros flamencos o las colinas italianas, condensan la esencia más pura del ciclismo. No hay margen para errores que puedan enmendarse en jornadas posteriores, ni para reservar fuerzas con vistas a una clasificación general. Aquí, cada pedalada cuenta y cada ataque puede ser decisivo. Se trata de ciclismo en estado puro, lleno de heroicidad y dramatismo, en el que la tradición, la geografía y la pasión de los aficionados se entrelazan de forma única.

Resulta imposible no dejarse seducir por el ambiente festivo que envuelve estas carreras. En Bélgica, por ejemplo, el Tour de Flandes es casi una celebración nacional, con la gente apostada a pie de muro para animar a los corredores mientras apuran cervezas locales y ondean banderas al viento. En Italia, la Strade Bianche ha alcanzado en poco tiempo un estatus semimitológico gracias a sus carreteras de tierra y al encanto de la Toscana. Y en Francia, la temible París-Roubaix, con su infierno de adoquines, conjuga a la perfección el legado fabril del norte y el deseo de superación que define este deporte. En medio de este ambiente y de la expectación que se genera cada año, surge una pregunta inevitable: ¿qué hace tan especiales a las Clásicas de Primavera? La respuesta no solo está en la dureza de los recorridos, sino también en las historias que se han ido tejiendo a lo largo de décadas, historias escritas por leyendas vivas del ciclismo y por esas regiones que se vuelcan con pasión en cada edición.

Para los aficionados, este es el momento perfecto para enriquecer la experiencia con algunas lecturas que aporten contexto y profundidad a lo que vemos en las carreteras. En la editorial Libros de Ruta, especializada en libros de ciclismo, encontramos obras que capturan a la perfección la épica de estas carreras y la esencia de un deporte que va mucho más allá de simples cifras o resultados. Uno de esos títulos imprescindibles es Monumentos, un recorrido apasionante por las cinco grandes clásicas que todo ciclista y aficionado venera: Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía. Este libro nos revela cómo nació la expresión “Monumentos”, por qué estas competiciones son consideradas las pruebas más sagradas y qué factores históricos y geográficos han acabado moldeando sus trayectos y su mística. Sumergirse en sus páginas antes de que empiece la acción permite descubrir anécdotas legendarias, conocer a los héroes que escribieron el primer capítulo de la historia y saborear, con más intensidad, cada kilómetro que se dispute este año en carreteras ancestrales.

Ahora bien, el ciclismo no es solo leyenda ni solo monumentos. Existe también un componente humano y social que se despliega en cada carrera, donde los ciclistas pasan horas encerrados en el grupo, negociando relevos y protegiéndose del viento. Esa faceta más íntima aparece reflejada en otro libro muy recomendable: Pelotón, hogar. La carretera es un espacio efímero en el que se gestan alianzas pasajeras, se escriben códigos tácitos y se comparten sacrificios y celebraciones. Leerlo es adentrarse, a través de cuentos de ficción llenos de realismo, en un microcosmos que late al ritmo de las pedaladas y que nos ayuda a entender por qué, aunque cada uno defienda un maillot distinto, todos forman parte de la misma comunidad.

Hablar de clásicas es también hablar de Bélgica, territorio sagrado para los amantes de la bicicleta. Y mencionar Bélgica implica pensar, de forma casi inevitable, en Eddy Merckx, el corredor que revolucionó este deporte a finales de los sesenta y durante la década de los setenta. Conocido como “El Caníbal”, Merckx no solo cosechó victorias en grandes vueltas, sino que también reinó en buena parte de las clásicas, dejando un palmarés tan extenso que parece insuperable. Para entender la dimensión de su figura, pocas lecturas resultan tan reveladoras como Merckx, mitad hombre, mitad máquina. A diferencia de las típicas biografías que se limitan a enumerar triunfos, esta obra se sumerge en la mentalidad de un corredor perfeccionista y exigente consigo mismo, capaz de transformar el ciclismo en su vida y su vida en ciclismo. Con su historial de conquistas en Monumentos, su obsesión por entrenar y ganar, y su aura casi sobrehumana, Eddy Merckx encarna la tradición belga mejor que nadie. A lo largo de los años, él mismo se convirtió en la gran referencia para generaciones de ciclistas que sueñan con reinar en Flandes o imponerse en los tramos adoquinados de Roubaix. Conocer su historia, sus obsesiones y su forma de vivir las carreras nos lleva a valorar todavía más la herencia cultural que impregna cada metro de pavé.

La historia, sin embargo, no se queda anclada en el pasado. Hoy en día, nombres como Wout van Aert, Mathieu van der Poel o Tadej Pogačar encabezan el relevo y prometen batallas épicas en las clásicas de los próximos días, escribiendo nuevos capítulos que se suman al libro colectivo del ciclismo. Y, entre las leyendas contemporáneas más carismáticas, el ya retirado Peter Sagan ha ocupado hasta hace un par de años un lugar destacado gracias a su talento, su triple campeonato del mundo y su carácter desenfadado. Para entender cómo se ve el ciclismo desde los ojos de un protagonista actual, su libro Mi mundo nos invita a conocer cómo vivía el ciclismo el eslovaco, tan famoso por sus hazañas sobre el pavé o en los sprints como por sus maniobras extravagantes y su sentido del humor. Lo que hace especial esta lectura es la forma en la que Sagan relata no solo sus logros, sino también sus momentos difíciles, sus dudas y su filosofía ante la presión mediática. Se trata de una autobiografía que, pese a describir éxitos en carreras de todo tipo, guarda un cariño especial por las clásicas, escenario en el que el corredor de Zilina ha dejado huellas imborrables. Nadie olvida, por ejemplo, su victoria en el Tour de Flandes de 2016, un día que muchos señalan como uno de los más brillantes de su carrera o su París-Roubaix del 2019. Ambas, luciendo arcoíris.

Leer estas cuatro obras de Libros de Ruta es una forma inigualable de complementar la vivencia de las próximas carreras. Hay algo casi mágico en repasar la historia de las clásicas, familiarizarse con sus muros, sus giros míticos y sus parajes, y después ver en directo cómo los ciclistas de hoy intentan inscribir su nombre en el palmarés. Cada adoquín, cada colina y cada curva adquiere un significado distinto cuando sabes quiénes compitieron allí hace treinta, cincuenta o incluso cien años, y cuáles fueron las gestas que se quedaron grabadas en la memoria colectiva. Es como si la geografía cobrara vida y te susurrase los ecos de las batallas pasadas, invitándote a unirlas a las batallas presentes.

Mientras los ciclistas afinan sus piernas y los equipos ultiman estrategias, lo mejor que podemos hacer para prepararnos es nutrir nuestra imaginación y nuestro conocimiento. Tener a mano un buen libro sobre el ciclismo de ayer y de hoy es tan estimulante como enfundarse el maillot para salir a rodar unos kilómetros. Y es que, con la lectura adecuada, cada Clásica deja de ser un simple evento deportivo y se convierte en un capítulo vivo de una gran historia en constante evolución. No sabemos si este año veremos una exhibición incontestable, un sprint agónico o una cabalgada en solitario bajo la lluvia, pero sí tenemos la certeza de que, al conocer el trasfondo que la rodea, apreciaremos el desenlace con la misma veneración que merece todo acto heroico.