Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero

Il Lombardia 2026 se corre el sábado 10 de octubre y trae una novedad que no veíamos desde 2020: no sabemos quién va a ganar. Tadej Pogačar, que se ha llevado las cinco últimas ediciones, no estará en la salida de Bérgamo porque no vuelve a competir esta temporada tras la caída de la Vuelta. El último Monumento del año busca heredero, y lo hace con un recorrido que no perdona.

Llegamos además con el Mundial de Montreal todavía caliente. Brandon McNulty se vistió de arcoíris el domingo con un ataque en solitario a 33 kilómetros de meta y 13 segundos de ventaja sobre Michael Matthews y Mathieu van der Poel. Muchos de los que se pelearon en el Mont-Royal volverán a verse las caras junto al lago de Como dentro de dos semanas. Os contamos cómo es la carrera, qué historia arrastra y qué libros os recomendamos para vivirla.

Il Lombardia 2026: recorrido de Bérgamo a Como

La 120ª edición tendrá 239 kilómetros entre Bérgamo y Como, con nueve ascensiones y unos 4.600 metros de desnivel acumulado. Es una clásica de escaladores, pero de escaladores que saben bajar y que llegan con algo de chispa a la recta de llegada.

El pelotón sale hacia el valle Seriana y, tras un breve tramo llano, encadena el primer bloque de subidas: el Colle dei Pasta, Selvino, el Colle di Berbenno y Valpiana. Después cruzará la Brianza por el Colle Brianza, bajará hacia Lecco y seguirá la orilla del lago hasta Bellagio, donde empieza el mítico Madonna del Ghisallo, con rampas de hasta el 14 %. Arriba espera la pequeña iglesia dedicada a la patrona de los ciclistas y su museo lleno de bicicletas y maillots de campeones.

El final es el de los últimos años en Como. Primer paso por San Fermo della Battaglia, paso por meta y circuito final de 22 kilómetros con Civiglio, casi todo en torno al 10 %, y el segundo San Fermo, con máximas del 10 %. La última cima llega a unos cinco kilómetros de la llegada y la bajada termina dentro del último kilómetro. Quien quiera ganar tendrá que irse antes, o saber defenderse en un grupo pequeño.

Estarán 25 equipos de siete corredores: los 18 del WorldTour, Cofidis, Pinarello-Q36.5 y Tudor por ranking, y cuatro invitados (Bardiani-CSF 7 Saber, MBH Bank CSB Telecom Fort, Polti-VisitMalta y Unibet-Rose Rockets). La víspera, el viernes 9, habrá presentación de equipos en el Sentierone de Bérgamo, y el domingo 11 se disputa la Gran Fondo dedicada a Felice Gimondi, que pasará por su pueblo natal, Sedrina, cuando se cumplen 60 años de su primera victoria en la carrera.

Un Lombardía sin Pogačar por primera vez desde 2020

Conviene recordar lo que ha pasado estos años porque es difícil de exagerar. Pogačar ganó en 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025, cinco victorias seguidas en cinco participaciones. El año pasado atacó a 36 kilómetros de meta y llegó con 1:48 sobre Remco Evenepoel y 3:14 sobre Michael Storer. Nadie había ganado cinco ediciones consecutivas de un Monumento, e igualó así las cinco victorias de Fausto Coppi.

Sin él, la carrera vuelve a estar abierta. McNulty llega con el maillot arcoíris recién estrenado, y la historia le da un argumento: solo ocho corredores han ganado el Lombardía el mismo año en que fueron campeones del mundo (Binda, Simpson, Merckx, Gimondi, Saronni, Camenzind, Bettini y el propio Pogačar). Detrás aparecen los nombres que movieron el Mundial de Montreal: Evenepoel, Isaac del Toro, Tom Pidcock, Giulio Ciccone, Ben Healy o Primož Roglič. No os vamos a dar favorito porque las alineaciones todavía no son oficiales, pero sí una pista: el Lombardía suele premiar al que llega fresco en octubre, no al que más ha ganado en el año.

La clásica de las hojas muertas: una historia de campeones

La primera edición se disputó en 1905 como Milán-Milán, organizada por La Gazzetta dello Sport, y solo se suspendió en 1943 y 1944 por la guerra. Es la clásica con menos interrupciones del calendario. Los italianos la llaman la classica delle foglie morte, la de las hojas muertas, porque cierra la temporada con los árboles del lago de Como ya en tonos otoñales.

Durante décadas fue territorio italiano. Alfredo Binda la ganó cuatro veces; Gino Bartali, tres (1936, 1939 y 1940), aunque su mejor cifra son los nueve podios; y Fausto Coppi, cinco, cuatro de ellas seguidas entre 1946 y 1949, más la de 1954. Coppi siempre ganó en solitario y con la misma receta: ataque en el Ghisallo y llegada a Milán sin compañía.

En 1961 la meta se trasladó a Como y la carrera cambió de carácter: se acabó el largo llano hacia Milán y llegó un final de montaña a orillas del lago. Por ella pasaron después Eddy Merckx (1971 y 1972; la de 1973 se la quitaron por un positivo y fue a parar a Gimondi) y Bernard Hinault (1979 y 1984). También Sean Kelly, que la ganó tres veces.

¿Y España? Tiene dos victorias, y las dos llevan el mismo nombre: Joaquim Rodríguez, en 2012 y 2013. En 2012 la ganó bajo la lluvia y en 2013 repitió pocos días después de quedarse a las puertas del arcoíris en Florencia. Desde entonces ningún español ha vuelto a ganarla.

8 libros para vivir Il Lombardia

Si queréis llegar al 10 de octubre sabiendo de qué va esto, aquí tenéis nuestra selección. Hay historia de las grandes clásicas, biografías de los que la ganaron y un par de lecturas para entender cómo se corre una carrera así.

Monumentos (2ª ed.)

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  monumentos-2-ed Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Si solo os lleváis uno, que sea este. Peter Cossins cuenta la historia de las cinco grandes carreras de un día —Milán-San Remo, Flandes, Roubaix, Lieja y Lombardía— y de los corredores que las hicieron grandes. El capítulo del Lombardía se lee de otra manera a dos semanas de la carrera. La segunda edición, publicada en abril de 2025, está actualizada y es la que os recomendamos.

La pasión de Fausto Coppi

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  la-pasion-de-fausto-coppi Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Durante setenta años Coppi fue el único con cinco Lombardías, y con Pogačar fuera de juego este año seguirá compartiendo el récord. William Fotheringham reconstruye la vida del Campionissimo: las victorias, la rivalidad con Bartali, el escándalo de la Dama Bianca y una Italia que se reconocía en él. Imprescindible para entender por qué el Ghisallo pesa tanto.

Gino Bartali. El hombre de hierro

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  gino-bartali-el-hombre-de-hierro Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Tres Lombardías y nueve podios. Bartali fue mucho más que el rival de Coppi: este libro de Franc Lluís i Giró cuenta también su papel en la red que salvó a judíos durante la Segunda Guerra Mundial, algo que él mismo prefirió callar durante toda su vida. Una biografía que va más allá del deporte.

Arriva Italia

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  arriva-italia-gloria-y-miseria-de-la-nacion-que-sono-ciclismo-edampliada Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Marcos Pereda centra esta edición ampliada en tres corredores que hicieron soñar a Italia: el viejo Bartali, el áspero Magni y el trágico Coppi. Viene al pelo, porque dos de ellos protagonizaron en el Lombardía de 1956 una de las escenas más recordadas de la carrera: Magni, furioso, persiguió en solitario a la escapada de Coppi, lo alcanzó y los dos se enzarzaron hasta que André Darrigade les robó la victoria.

Merckx. Inaccesible

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  merckx-inaccesible Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Merckx ganó el Lombardía en 1971 y 1972 y también en 1973, aunque esa victoria se la quitaron. Guy Roger, periodista que lo siguió de cerca durante años, firma un retrato del Caníbal que recorre sus 525 victorias sin caer en el tono de estampita. Una manera de ver qué significaba dominar el ciclismo antes de que lo hiciera Pogačar.

Hinault. El Tejón

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  hinault-el-tejon Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero El bretón ganó el Lombardía dos veces, en 1979 y en 1984, y en ambas dejó claro que no concebía el otoño como tiempo de vacaciones. William Fotheringham, el mismo autor de la biografía de Coppi, cuenta su carrera y su carácter con la misma mezcla de rigor y buena prosa. Si os gustan los campeones que corrían todo el año a por todo, este es el vuestro.

Estilo Purito

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  estilo-purito Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero El único español que ha ganado el Lombardía, y dos veces. Iván Vega García repasa la carrera de Joaquim Rodríguez, un corredor que nunca ganó una grande ni el Mundial, que tuvo que convivir con Contador y Valverde y que, aun así, se ganó el cariño de la afición a base de ataques en las rampas más duras. Para los que echamos de menos ver a un español levantar los brazos en Como.

Grandes Etapas y Clásicas

Actualidad Ciclismo profesional Monumentos  grandes-etapas-y-clasicas-25-hitos-que-han-marcado-la-historia-del-ciclismo Il Lombardia 2026: el último Monumento del año busca heredero Otro libro de Peter Cossins, pero con un enfoque distinto: 25 etapas y clásicas que han marcado la historia del ciclismo, contadas para el aficionado que además quiere saber cómo son esas carreteras y, por qué no, rodarlas algún día. Buena opción si el Ghisallo os ha despertado las ganas de viajar a Lombardía con la bici.

Cómo seguir Il Lombardia 2026

El plan es sencillo: el viernes 9, presentación de equipos en Bérgamo; el sábado 10, la carrera, con el Ghisallo como aviso y Civiglio y San Fermo como juez; y el domingo 11, la Gran Fondo para los aficionados. Si tenéis ocasión de ir, subid al Ghisallo aunque sea una vez: el museo vale el viaje.

Nuestro consejo es que no miréis solo el último kilómetro. El Lombardía se decide lejos de meta y, sin Pogačar marcando el ritmo, es probable que la carrera se rompa antes y con más protagonistas. Será una buena ocasión para ver quién hereda el trono.

Tenéis todos estos títulos y muchos más en nuestra sección de historia y biografías de ciclistas y en la de ciclismo italiano y Giro de Italia. Y si queréis curiosear con calma, en Libros de Ruta está toda la librería. ¿Quién creéis que ganará en Como?

Lieja-Bastoña-Lieja: la Decana centenaria que desafía a los valientes

Ciclismo Ciclismo profesional Libros de Ruta Monumentos  MONUMENTOS-TWITTER-3-495x400 Lieja-Bastoña-Lieja: la Decana centenaria que desafía a los valientes Este domingo 27 de abril de 2025, se disputa una nueva edición de la Lieja-Bastoña-Lieja, la más antigua de las cinco grandes clásicas del ciclismo mundial, los llamados «monumentos«. Apodada con justicia “la Decana”, esta carrera que serpentea por las colinas de las Ardenas belgas ha sido testigo de gestas heroicas, ataques legendarios y días de gloria bajo la nieve o el sol ardiente. A tres días de su celebración, repasamos su historia desde sus titubeantes inicios hasta convertirse en el reto favorito de los fondistas más duros del pelotón.

Los orígenes de la Decana

La Lieja nació en 1892 como una carrera amateur organizada por el club Liège Cyclists’ Union. Era un experimento previo a una ambiciosa prueba de ida y vuelta entre Lieja y París… que nunca se celebró. Lo que sí sobrevivió fue aquella primera edición de ida y vuelta a Bastoña, con un recorrido de 250 kilómetros. El vencedor fue Léon Houa, un ciclista aficionado que apenas llevaba cuatro meses pedaleando y que completó el regreso con un solo pedal tras sufrir una caída. Ganaría también las dos ediciones siguientes antes de centrarse en el ciclismo en pista.

Una carrera intermitente, pero persistente

Durante sus primeras décadas, Lieja-Bastoña-Lieja fue una carrera inconstante. A veces profesional, a veces amateur, con recorridos que variaban de año en año. La falta de apoyo económico y el escaso interés mediático impidieron que se consolidara como una gran clásica. No fue hasta después de la Primera Guerra Mundial que comenzó a estabilizarse, aunque seguía lejos del prestigio de Roubaix o San Remo.

Auge tras la Segunda Guerra Mundial

Tras la Segunda Guerra Mundial, la Lieja fue ganando notoriedad. En 1951 entró en la Challenge Desgrange-Colombo, el primer intento de estructurar un calendario internacional. Esta inclusión supuso un salto de calidad. En esos años, figuras como Ferdi Kübler firmaron actuaciones memorables. El suizo ganó en 1951 tras hacer doblete con la Flecha Valona, un fin de semana en el que se impuso a leyendas como Bartali, Bobet o Robic.

Un terreno para hombres duros

Lieja no es una clásica de astucia o explosividad. Como decía Michele Bartoli, doble vencedor en los noventa, «es la única carrera en la que puedes estar seguro de que los del podio eran los más fuertes». Su trazado rompepiernas, con subidas encadenadas y descensos técnicos, no da respiro. No favorece ni al vueltómano ni al clasicómano: los enfrenta. Por eso aquí brillaron hombres como Eddy Merckx, Bernard Hinault, Moreno Argentin, Alejandro Valverde o Tadej Pogačar.

La meteorología, un rival más

Entre las ediciones más recordadas está la de 1980, ganada por Bernard Hinault bajo una nevada dantesca. El “Tejón” no solo venció: perdió sensibilidad permanente en varios dedos por congelación. Y sí, aún lo considera una de sus victorias más épicas. En otras ocasiones, el calor extremo ha sido el enemigo a batir. Como en 1922, cuando Louis Mottiat (“el Hombre de Acero”) exprimió a sus rivales subiendo el ritmo bajo temperaturas abrasadoras.

Historias de guerra y supervivencia

La Lieja no escapó al contexto bélico. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis prohibieron que la meta estuviera en el centro de Lieja, lo que obligó a buscar una llegada alternativa en Seraing. La edición de 1943 fue ganada por Richard Depoorter. Y en 1945, Jan Engels venció en una ciudad aún marcada por los combates. El museo de la Batalla de las Ardenas, los tanques en La Roche-en-Ardenne o los monumentos a los paracaidistas en Wanne y Stavelot dan fe del peso histórico del recorrido.

Una carrera cada vez más universal

Durante muchos años, Lieja era una carrera para ciclistas belgas. Pero poco a poco su prestigio se internacionalizó. En los años 60 y 70 empezaron a ganarla corredores de Italia, Francia o Suiza. Y en el siglo XXI, con la globalización del ciclismo, se ha convertido en una cita clave para los grandes nombres del pelotón internacional.

El presente de la Decana

Hoy, Lieja-Bastoña-Lieja forma parte del calendario del UCI WorldTour. Se celebra en abril, como colofón a las clásicas de primavera. Su trazado sigue incluyendo iconos como La Redoute, la Côte de la Roche-aux-Faucons o Saint-Nicolas. El final ha cambiado con los años, pero su esencia es la misma: premiar al más fuerte en uno de los terrenos más exigentes del ciclismo profesional.

Y si queréis más sobre la historia de la Lieja-Bastoña-Lieja o sobre cualquiera de los otros cuatro monumentos, que sepáis que vuelve a estar en librerías el libro MONUMENTOS. Un libro de casi 500 páginas sobre las cinco grandes clásicas del ciclismo.

Poggio como símbolo de la Milán-San Remo

Monumentos  Direction_to_the_Poggio_di_San_Remo_-_panoramio-300x225 Poggio como símbolo de la Milán-San Remo La Milán-San Remo, también conocida como la Classicissima, es una de las carreras más emblemáticas del calendario ciclista, un verdadero hito que marca el inicio de la temporada de grandes clásicas. Desde su primera edición en 1907, este recorrido de cerca de 300 kilómetros ha supuesto un desafío de resistencia y potencia para los mejores corredores del mundo. Con el paso de las décadas, sin embargo, la carrera fue evolucionando para adaptarse a las nuevas dinámicas de la competición y a la búsqueda de un espectáculo aún mayor para el público.

Para finales de los años cincuenta, la Milán-San Remo estaba muy asociada a las llegadas masivas, en las que los grandes esprínteres encontraban el terreno ideal para lucirse. El trazado original permitía que el pelotón se mantuviera unido a lo largo de la Riviera italiana, pese a la presencia de algunas cotas (conocidas como capi), que sin embargo no bastaban para descolgar a los velocistas más fuertes. Este patrón de carrera comenzó a repetirse una y otra vez. Pero cuando en 1958 el belga Rik Van Looy consiguió imponerse en un pelotón de casi 70 corredores, con el español Miguel Poblet en segunda posición y con 60 corredores ex aequo en 10ª posición, que los jueces fueron incapaces de identificarlos con la tecnología de entonces, y al año siguinete se repetió esprint masivo con victoria de Miguel Poblet, los organizadores comprendieron que la Milán-San Remo corría el riesgo de convertirse en una prueba predecible, carente de la incertidumbre que define a los grandes monumentos ciclistas. Leer más