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El Afilador Vol. 2. A la venta el lunes 20 de noviembre

 

Os lo dijimos el año pasado. El Afilador era un proyecto que iniciamos con mucha ilusión y que arrancamos con la idea de que perdurara en el tiempo. El objetivo era juntar a periodistas, escritores y deportistas que sabíamos les apasiona el ciclismo y ofrecerles un nuevo formato donde pudieran dar rienda suelta a sus escritos, artículos o reportajes, sin los límites que imponen los medios de comunicación impresos o la fugacidad de los medios online.

El vol. 2 de El Afilador llegará el 20 de noviembre. Siguiendo la línea del volumen anterior, recogerá historias del ciclismo profesional de ahora, de antes e incluso algún texto sobre países que asomarán probablemente su cabeza en el ciclismo profesional en los próximos años.

A algunas de las firmas ya presentes en el volumen 1, se sumarán nuevos nombres como el redactor de ciclismo del diario El País Carlos Arribas, el jefe de la sección de deportes del Diario de Navarra Luis Guinea o el abogado Ángel Olmedo, habitual colaborador de algunos portales de ciclismo.

Carlos Arribas debuta en El Afilador con un delicioso texto sobre Txomin Perurena, el esprínter vasco que llegó a ganar el premio de la montaña del Tour de Francia. Un encuentro de Arribas con este ciclista, contemporáneo de grandes ciclistas como Eddy Merckx, es el punto de partida de este artículo que nos descubre historias y anécdotas desconocidas hasta ahora.

Luis Guinea, por su parte, siguió muy de cerca el proceso de recuperación del ciclista italiano del Movistar Adriano Malori. Acostumbrados como estamos a leer y escuchar milagrosos procesos de recuperación de deportistas, Luis nos cuenta la historia del ciclista que a pesar de sus incansables esfuerzos se ve obligado a dejar el deporte de competición por un accidente.

Ángel Olmedo, por su parte vuelve la mirada también al pasado, centrándose en la figura de José Luis Viejo, el hombre que mantiene un récord pintoresco en el Tour de Francia, el de haber obtenido una victoria, tras fuga en solitario, con mayor margen sobre el segundo clasificado.

Jorge Quintana, por el contrario, mira al futuro en su artículo. A otro país que emerge en el ciclismo profesional, Israel. Con un equipo inscrito este año 2017 en la categoría profesional, por vez primera en su historia, el comienzo del Giro de Italia en Jerusalén y la consolidación y crecimiento del equipo Cycling Academy pueden ser los próximos hitos de este nuevo ciclismo.

Fran Reyes vuelve a escribir en 1ª persona, aunque en esta ocasión ficcionando la realidad y metiéndose en la piel de un ciclista que narra los pasos dados para empezar a doparse. El exciclista Pedro Horrillo también repite, esta vez con un texto sobre su gran amigo Óscar Freire y reflexiona sobre su carrera en uno de esos momentos que siguen compartiendo tras sus retiradas. Por último, Juanfran de la Cruz investiga de nuevo sobre la historia de La Vuelta, centrándose en la edición 1979 que significó la entrada de Unipublic y el comienzo de la era moderna de esta prueba.

La preventa ya está abierta. Envíos a partir del 20 de noviembre, puedes pedir tu ejemplar AQUÍ.

 

Arribas y ‘Ocaña’: “Ha sido el mejor de la historia del ciclismo español”

Foto (c): Jesús Rubio / AS

Arribas, durante la presentación de ‘Ocaña’ esta mañana en Tipos Infames. (c) Jesús Rubio / AS

Carlos Arribas presentó esta mañana ante aficionados y periodistas su primer libro sobre ciclismo en solitario, Ocaña’, en la conocida librería Tipos Infames de Madrid. Antes de dicho acto, en el que compartió cartel y curiosidades con el gran Pedro Delgado, el cronista de ciclismo de El País resumió algunos detalles de la personalidad del genio de Priego y que se contienen en un volumen del que la semana pasada os ofrecimos nuestra correspondiente review.

Ocaña ha sido el mejor de la historia del ciclismo español, aunque no por palmarés“, señaló resuelto Arribas durante una entrevista digital con sus lectores habituales, en la que también explicó por qué no se le tiene en tal consideración entre el público: “Cuando no ganaba, que era muy a menudo, o cuando se caía, otras tantas veces, la prensa española de la época no tenía ninguna piedad con él“. Además, “como su carrera como director deportivo no fue muy exitosa precisamente, el mundillo mezquino del ciclismo español de los ’80 hizo de tampón de su memoria. Se borraron sus hazañas sobre la bici para despreciar su mal genio y sus excentricidades al volante. Y después no se hizo nada por rehabilitarlo.

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A Ocaña se le puede definir por su carácter y su temperamento únicos, por su principal mandamiento, quizás, que no importaba tanto la victoria cómo la forma de conseguirla, siempre detrás de un riesgo, de una acción de audacia inesperada, sostiene Arribas sobre ‘el Español de Mont-de-Marsan’, cuyas hazañas, advierte, “solo están al alcance de ciclistas que se consideren predestinados, que vean el ciclismo no como un juego (al ciclismo no se juega, como se juega al fútbol o al tenis), sino como una pelea, como el boxeo. Y las últimas que se han visto en el ciclismo contemporáneo, como, por ejemplo, lo de Landis en Morzine en 2006, desgracidamente poco después se comprueba que son más obra de la química que del alma“.

Es difícil con Ocaña no recurrir al paralelismo con otros mitos caídos, otros genios incomprendidos como José María Jiménez o Marco Pantani. Y Arribas no rehúye la comparación: “Les iguala el carácter, el temperamento, que fue el desencadenante de su destino. Su insatisfacción con lo establecido, el aliento que les obligaba a ser diferentes, y su capacidad para volar solos en las montañas“. Sobre el abulense, matiza: “Existen algunas similitudes (su carácter genial o excéntrico, su muerte joven y trágica, su carisma), pero también diferencias: Chava fue más conformista, no tenía la furia interior que consumía a Ocaña. Y con Chava era muy fácil ser amigo; con Ocaña, casi imposible“.

Quizás el ciclismo actual no admita personalidades tan fuertes como la suya“, sentencia el autor. “Desde juveniles se amaestra demasiado a los chavales. El que no pase por el aro no llega. Está todo demasiado reglamentado“. Y deja claro: “No veo a ningún español capaz de ganar el Tour de Francia ni de repetir las hazañas de Ocaña, pero como dicen algunos, los españoles son de maduración tardía y habrá que esperar lo inesperado. Soy pesimista, pero habitualmente me equivoco como profeta“. Confiemos entonces y disfrutemos primero con este excelente ‘Ocaña’.

Review: ‘Ocaña’

“Lo que yo busco, por lo que yo soy ciclista, es atacar y mirar a los ojos de un rival, y verle en los ojos el miedo, y después del miedo, la derrota. Y cuando veo que está rendido, que está derrotado ya, me lleno de júbilo, es mi mayor alegría. El resto, el seguir solo, el ganar la etapa, los triunfos, los honores, todo eso es secundario, no es importante, son nada más que la consecuencia de la derrota del otro”.

Como José Manuel Fuente ‘Tarangu’, cuya carga contra todo también se vio convertida en biografía –Ciclo de Dolor, que el autor cita en el libro y que llegó mucho antes, en 1977-, Ocaña está impregnado de dos cualidades que mueven toda su personalidad y que conviven grabadas a fuego en la novela homónima que Carlos Arribas y Cultura Ciclista han publicado hace apenas dos semanas. Son el fatalismo, esa manía tan española de hacernos sangre, imán para las catástrofes y el esperpento; y la voluntad de luchar, imponiendo acaso sobre esas dificultades un optimismo impostado.

No es éste el caso de Jesús Luis -el primero para una parte de su familia; el segundo, para la eternidad-, del niño que se dejaba las rodillas en los árboles de Vila, en la Vall d’Aran, y al que su madre llamaba a encerrarse en casa junto a su hermana Amparo a la hora de merendar para no sufrir en las chocolatinas de otros pequeños su propio hambre. El joven que no encontró cariño en un padre al que las torturas de su existencia han vuelto huraño, y que lo encuentra en Pierre Cescutti, su eterna inspiración deportiva; en Josiane, la mujer que le insufla en los pulmones París, y su clase; o simplemente, aquella Automoto “de color crema, con filos rojos” que con 14 años le abre los ojos y le dice que su destino respira goma y lana, y heridas, y traiciones.

Se odiaron como rivales y a la postre, se quisieron como amigos. Eddy Merckx y Luis Ocaña.
Se odiaron como rivales y a la postre, se quisieron como amigos. Merckx y Ocaña.

“Toda su carrera (…) se movió siempre entre el heroísmo y la tragedia, sin término medio, como su personalidad“.

Arribas conquista desde el primer minuto con el verbo inconfundible y adictivo de sus crónicas, y añade a esa habilidad narrativa de su vis periodística una densidad que no es maraña, sino jungla donde todo convive en armonía. No miente al explicar que los diálogos, donde el autor posee por completo la voz de todos los personajes, no son sino decorados de una obra de teatro en la que conocemos primero al violento ebanista del que se viste Ocaña mientras aún viste el lila del Stade Montois; al “cabrón, hijoputa” del que tiene que disfrazarse después para batir a su eterna némesis, Eddy Merckx, así como a los otros españoles ilustres -y de los que en ningún caso deja títere con cabeza-; y en bohemio, viticultor y comentarista de muchas placas y pocos caudales, en la tercera parte de un libro en el que los abundantes saltos narrativos sumergen aún más al lector en la acción.

‘Ocaña’ es una obra brillante y vibrante. Quien busque en sus páginas retrotraerse a la propia niñez, saldrá más que satisfecho; aquel que aspire a un relato cronológico y detallado de sus hazañas encontrará mucho más que eso. El retrato del ciclismo de la época, de las estrecheces y rencillas de las pequeñas taifas españolas -ora una y hegemónica, como fue el KAS antes del debut profesional del ‘Francés’; ora muchas, aliados por la patria o rivales enconados con la supervivencia en juego- y de los grandes rostros del ciclismo europeo de los ’60 y ’70 son todos ellos magistrales. La crónica del enfermo de la velocidad, del eterno apátrida al que sólo la posteridad le devuelve el cariño que buscó, demuestra que en la historia del ciclismo sólo quedan las huellas de quienes la mordieron a dentelladas, sin pensar en el puestómetro. Un libro imprescindible para cualquier aficionado y un título que quedará para siempre entre los mejores de la literatura ciclista en castellano.

‘Ocaña’, Carlos Arribas. Barcelona: Cultura Ciclista, 2013. 395 pp. 18’99€. Disponible aquí.