Chris Sidwells nos habla de su libro MAILLOTS CICLISTAS

Chris Sidwells es un escritor, editor y fotógrafo que trabaja como freelance para numerosas revistas y webs desde el 2003, entre ellas: Cycling Weekly, Cycle Sport, Eroica Britannia, GQ Magazine, The Sunday Times, The Guardian y la BBC, en cuyas emisoras locales de radio comenta carreras y habla de ciclismo. Ha escrito 18 libros de ciclismo a lo largo de su carrera, entre libros de gran formato, guías y otro tipo de libros en los que ha contribuido con palabras y también con fotos. Muchos han sido bestsellers en su género, y han sido traducidos hasta a 24 idiomas. El último de sus libros que ha sido traducido al castellano es MAILLOTS CICLISTAS, el libro que publicamos el pasado mes y tanto éxito está teniendo. Por ello, y para conocer más sobre este libro y su carrera, hemos contactado con él y nos ha respondido amablemente a algunas preguntas:

1. Aunque este sea tu primer título para LIBROS DE RUTA, no es, ni mucho menos, tu primer libro, ya que tienes una larga carrera con muchos libros de ciclismo escritos, varios disponibles además en castellano. ¿Cuándo y por qué empezaste a escribir de ciclismo?

Escribí un libro en el 2000 sobre Tom Simpson, el primer británico campeón del mundo profesional, además de ser mi tío. Entonces, la revista de ciclismo Cycle Sport me ofreció escribir artículos para ellos. Tras ello, se me acercó una editorial para proponerme que escribiera un libro más generalista sobre el ciclismo y recibí más ofertas de trabajo de otras revistas. Así que en el 2003 me convertí en un periodista freelance a jornada completa especializado en ciclismo. Llevo escritos 18 libros y más de 1000 artículos para diversas revistas y periódicos. También les suministro fotos. Siempre me ha interesado el ciclismo, provengo de una familia ciclista e incluso fui un ciclista amateur bastante bueno cuando era más joven.

2. ¿Cuál es la idea que estaba detrás de este libro y por qué te decidiste a escribirlo?

El libro fue una idea de una editorial británica, Thames and Hudson, pero también me pareció una buena idea porque los maillots forman parte de este deporte. Muchos de ellos son preciosos, o tienen buenos diseños, pero también ayudan a narrar la historia del ciclismo y los ciclistas que han hecho famosos esos maillots.

3. Durante el proceso de investigación y escritura, ¿cuál ha sido el hecho más sorprendente o lo que más le haya sorprendido?

Encontré muchas cosas que me sorprendieron, pero en general fue lo restrictivos que han sido las federaciones ciclistas respecto al diseño de los maillots. Por ejemplo, hasta 1962 los patrocinadores principales de los equipos profesionales tenían que ser marcas de bicicletas. Había algunos ajenos al deporte antes de 1962, como Carpano en Italia, pero estaban actuando fuera de las normas. Había también normas sobre el tamaño que debían tener las letras o la ubicación exacta de los nombres de los sponsors en los maillots. Tal vez era para preservar la estética y pureza del deporte, pero es algo que creo ya ha remitido

4 ​. Muchos lectores nos están comentando su equipo favorito o nos hablan del maillot que tanto les gusta pero no aparece en el libro. Hay tantos equipos y maillots en la larga historia del ciclismo…Pero, ¿hay alguno, si es que lo hay, que cree que no está y merecería ser añadido al libro?

En primer lugar, he intentado seleccionar maillots de los que pudiera disponer una foto de un maillot original, no una copia o réplica. También quería centrarme en los maillots de los primeros días del ciclismo, por lo que no hay tantos recientes. Además, quería incluir maillots de todos los países europeos que pudiera.

Si tuviera que añadir alguno, sería el de Helyett-Leroux de la década de los 50 y comienzos de los 60, más el de la Casera-Bahamontes, que me parece un maillot precioso.

5. ¿Algún proyecto nuevo en la cabeza? ¿En qué estás trabajando ahora?

Estoy escribiendo un extenso libro (122.000 palabras) para Harper Collins titulado Call of the road (La llamada de la carretera), que es una historia del ciclismo de carretera y estará disponible en el Reino Unido en junio del 2018. He empezado a escribir también un libro de entrenamiento para ciclistas junto a Sir Chris Hoy, que también se publicará el 2018. Y a comienzos del próximo año verá también la luz mi propio negocio editorial www.cyclinglegends.co.uk en el que publicaremos libros, revistas y otros productos relacionados con el ciclismo.

La Clásica de San Sebastián que compró Armstrong

El sábado se disputa una nueva edición de la Klasikoa, concretamente su edición número 37. En su palmarés figuran muchos grandes nombres del ciclismo. Entre ellos, el controvertido Lance Armstrong. Se ha escrito mucho sobre la especial relación entre Armstrong y la prueba donostiarra.

Era 1992 y Lance Armstrong había disputado los Juegos Olímpicos de Barcelona con la selección norteamericana. Tenía además atado su paso a profesionales con el equipo Motorola y su debut no tardó en llegar. El tejano viajó de Barcelona a Donostia y debutó en la máxima categoría disputando la Clásica de San Sebastián, que era una prueba parte de la extinta Copa del Mundo.

Raúl Alcala, entonces en el PDM, fue el vencedor de aquella edición marcada por una tormenta que hizo que la llegada se hiciera prácticamente de noche. Las luces de los coches que iluminaban la carretera en medio de la galerna es lo que muchos mejor recordamos de aquella mítica edición. Claudio Chiapucci fue el segundo en la meta. El italiano se sacó la espina al año siguiente, levantando los brazos en 1993. ¿Pero dónde llegó Armstrong?

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Lance Armstrong llegó el último. Dice la leyenda que cuando llegó al Boulevard en última posición, a más de media hora del primero, algún aficionado se debió mofar de él. Lance, gallito como pocos, debió gritarles que algún día volvería y ganaría la prueba. Hay otra versión más creíble, que dice que fue algún periodista o personal del equipo quién le preguntó por qué no se había retirado en aquellas condiciones. Lance debió contestar que quería reconocer los últimos kilómetros para una futura edición, en la que quería ganar.

Lo cierto es que cuando volvió, Lance peleó con uñas y dientes para ganar la prueba. Tras proclamarse campeón del mundo en 1993 en Oslo, por delante de Miguel Indurain, estuvo a punto de levantar los brazos con el arcoíris en Donostia. Tan solo Armand de las Cuevas pudo ganarle en 1994, pero en 1995, al fín, Lance Armstrong se hizo con la Clásica. Hasta ahí la historia mezclada con la leyenda urbana más o menos conocida.

Pero Juliet Macur, en su libro La rueda de la mentira, ha ido un paso más adelante. La periodista del New York Times, autora de esta biografía que hemos editado recientemente, y basándose en declaraciones de una persona con conocimiento directo de la situación, afirma que Armstrong se hizo con la prueba tras haber sobornado a otro corredor en los últimos kilómetros.

Es más, en la retransmisión televisada del podio, Armstrong resumió la victoria con una alusión irónica a la verdad detrás de la carrera: «todo el mundo ha salido ganando hoy».