Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil

El sábado, a poco más de treinta kilómetros de la meta de Xeraco, la Vuelta a España se quedó sin su gran atracción. Tadej Pogačar tocó una piedra en el arcén, perdió el control de su bicicleta y se fue al asfalto. Se levantó, intentó volver a subirse y no pudo: conmoción cerebral, clavícula rota y una fractura cervical. Ambulancia, hospital en Valencia y adiós. Llevaba tres etapas ganadas y mucha ventaja sobre Enric Mas. Iba, en la práctica, camino de completar lo que le faltaba.

Y ahí está lo interesante. Porque la triple corona del ciclismo no se le escapó por falta de piernas, ni por un rival mejor, ni por un día malo en la montaña. Se le escapó por una piedra. En esta casa llevamos años vendiendo (y leyendo, y editando) libros sobre las tres grandes, y si algo enseñan es precisamente eso: que ganar Giro, Tour y Vuelta a lo largo de una carrera tiene tanto de fisiología como de no cruzarte con la piedra equivocada.

Por si al esloveno le faltaba algo que digerir en la cama del hospital, hay un detalle que lo redondea: la puerta de ese club se abrió por última vez hace tres meses, y no la cruzó él. La cruzó Jonas Vingegaard.

Dos triples coronas, y las dos son casi imposibles

Conviene aclarar el lío, porque el término se usa para dos cosas distintas y no siempre queda claro cuál toca.

La primera, la que los puristas llaman la verdadera, consiste en ganar el Giro, el Tour y el Campeonato del Mundo en la misma temporada. Solo la tienen tres corredores: Eddy Merckx en 1974, Stephen Roche en 1987 y el propio Pogačar en 2024. Esa ya la tiene, y por eso lo de la Vuelta era otra cosa.

La segunda acepción, la más popular hoy, es ganar las tres grandes vueltas a lo largo de la carrera profesional. Sin prisa, sin que tengan que ser el mismo año. Suena más asequible. No lo es: en más de noventa años de historia lo han logrado ocho corredores. Ocho. Es menos gente de la que ha pisado la Luna.

El club de las tres grandes: ocho nombres en noventa años

La lista, por orden de llegada: Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali, Chris Froome y, desde el 31 de mayo de este año, Jonas Vingegaard. Fíjate en las fechas y verás el detalle que lo explica casi todo: cinco de los ocho son de una época en la que los grandes corrían las tres grandes porque tocaba, no porque hubiera un plan de picos de forma. Cuanto más se ha profesionalizado el calendario, más raro se ha vuelto el hito.

Vingegaard, el octavo (y el que llegó primero)

El danés cerró el círculo en Roma, con el Giro de Italia de este año, y lo hizo sin discusión posible: cinco etapas ganadas y más de cinco minutos sobre Felix Gall y Jai Hindley en el podio. Le faltaba precisamente la maglia rosa, porque el Tour ya lo tenía por partida doble (2022 y 2023) y la Vuelta la había conquistado en 2025, coronando la Bola del Mundo y convirtiéndose en el primer danés que ganaba la ronda española.

Lo llamativo es el orden de los factores. Durante años dimos por hecho que el primero en cerrar el club de los ocho sería Pogačar, que llevaba Giro y Tour desde 2024 y solo tenía que pasarse por España cuando le viniera bien. Vingegaard, que llevaba media carrera peleando de tú a tú con él y saliendo casi siempre segundo, se le adelantó por la vía menos espectacular: fue a por lo que le faltaba en cuanto pudo, y no falló. En un deporte donde todo el mundo planifica a tres años vista, ganó el que no dio nada por hecho.

Los que abrieron el camino

Antes de Vingegaard hubo siete, y tres de ellos son la columna vertebral de cualquier estantería de biografías de  ciclismo que se precie.

Merckx. Inaccesible

Actualidad Ciclismo profesional  merckx-inaccesible Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil Merckx ganó cinco Tours, cinco Giros y una Vuelta, esta última en su único intento, en 1973. Ese dato resume al personaje mejor que cualquier adjetivo: iba, ganaba y no volvía. Este libro no es una hagiografía al uso, sino un retrato del hombre que convirtió el ciclismo en una cuestión de aritmética imposible para los demás. Si quieres entender por qué medio siglo después seguimos midiendo a todos contra él, empieza por aquí.

Hinault. El Tejón

Actualidad Ciclismo profesional  hinault-el-tejon Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil El Tejón es, junto a Contador, el único que ha ganado cada una de las tres al menos dos veces: cinco Tours, tres Giros y dos Vueltas. Y es también el mejor ejemplo del otro factor, el de la fragilidad: en 1980 abandonó el Tour siendo líder por una tendinitis en la rodilla y semanas después se proclamaba campeón del mundo. Un cuerpo que se rompe y se recompone, contado con la mala leche que el personaje merece.

La soledad de Anquetil

Actualidad Ciclismo profesional  la-soledad-de-anquetil Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil El primero de todos, el que abrió el camino en 1963 con aquella Vuelta que corría casi como entrenamiento para el Tour. Anquetil es el ciclista más incomprendido de su generación: ganaba por cálculo, no por épica, y eso el público se lo perdonó tarde y mal. Un libro sobre la soledad del que gana sin caer bien, que es una forma muy particular de sufrimiento.

La Vuelta, el juez más caprichoso

Hay un motivo por el que la Vuelta a España aparece tantas veces como la pieza que falta. Durante décadas fue la carrera incómoda del calendario: primero en primavera, pegada al Giro, y desde 1995 en agosto y septiembre, cuando muchos ciclistas llegan quemados del Tour o directamente no llegan. Se ha comido las resacas ajenas y ha repartido más sorpresas que ninguna. Vingegaard vino a resolverlo con paciencia, en 2025. Pogačar quiso hacerlo este año y ya hemos visto cómo acabó.

¡Viva la Vuelta! 1935-2017

Actualidad Ciclismo profesional  viva-la-vuelta-1935-2012 Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil La obra de referencia sobre la ronda española, edición a edición, desde 1935 hasta 2017. No es un libro para leer del tirón, sino para tenerlo a mano y consultarlo cada vez que alguien suelta un dato en la sobremesa. Cuando quieras saber cómo se resolvió aquella Vuelta que recuerdas a medias, está aquí.

Gustaaf Deloor, de la Vuelta a la luna

Actualidad Ciclismo profesional  gustaaf-deloor-de-la-vuelta-a-la-luna Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil La primera Vuelta, la de 1935, la ganó un belga de veintitrés años que casi nadie recordaba hasta que se escribió este libro. Deloor ganó las dos primeras ediciones y luego la historia se lo tragó. Es, además, el mejor recordatorio de que la Vuelta nació como una aventura improvisada, no como el monumento que es hoy.

Crónicas sobre ruedas: La Vuelta a España

Actualidad Ciclismo profesional  cronicas-sobre-ruedas-la-vuelta-a-espana Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil Crónica moderna de la ronda española: las etapas, los personajes y las decisiones que se toman a rueda, contadas con oficio periodístico. Es el complemento natural del anterior, la parte que se lee mientras se ve la carrera y no después.

Lo que queda de Vuelta (que es mucho)

Conviene no perder de vista lo evidente: la carrera sigue, y ahora está más abierta que el sábado por la mañana. Enric Mas heredó el maillot rojo en Xeraco y el domingo lo ratificó de la mejor manera posible, ganando en el Alto de Aitana por delante de Oscar Onley y de Primoz Roglic. Un líder español que gana en la primera cima grande y una general apretada: la Vuelta lleva décadas haciendo exactamente esto en cuanto le quitas de encima al dominador de turno.

Hoy es jornada de descanso. Buen momento para recordar que a esta carrera se le presuponía un guion escrito y ha terminado escribiendo otro en veinte minutos de descenso.

Eso no estaba en mi libro de historia del ciclismo

Actualidad Ciclismo profesional  eso-no-estaba-en-mi-libro-de-historia-del-ciclismo Triple corona del ciclismo: por qué ganar las tres grandes es tan difícil Para los días de descanso y para las etapas de transición, este es nuestro comodín: historias que no salen en los palmarés, decisiones absurdas, reglamentos imposibles y personajes que merecerían una película. Se lee a saltos, capítulo por etapa, y funciona igual de bien para el aficionado veterano que para el que se acaba de enganchar este agosto.

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