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Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta

Arranca la Vuelta a España y con ella llegan las tres semanas más raras del calendario: etapas en las que el interés recae en influencers, etapas anuladas por el granizo… ¡Y lo que queda! Etapas de transición interminables, tardes de sofá y ese momento, hacia el kilómetro 80, en el que la escapada tiene cinco minutos de renta y todavía no ha pasado absolutamente nada. Ese hueco se llena mejor con un libro que con el móvil, y hoy os traemos siete novelas de ciclismo para acompañar la ronda española de 2026.

Ojo, que no es una lista de crónicas ni de historia. Aquí no hay palmareses ni estadísticas: hay personajes inventados que suben puertos, gregarios que callan lo que no deben, periodistas que meten las narices donde no las llaman y amistades que se rompen en una cuneta. La ficción ciclista es un género pequeño y terco, pero cuando funciona hace algo que ningún reportaje puede hacer: meterte dentro de la cabeza del corredor mientras sufre.

Y este año parece que hay motivos de sobra para tener plan B. La Vuelta 2026 salió el 22 de agosto de Mónaco con una crono de apenas nueve kilómetros y no llega a Granada hasta el 13 de septiembre, con cerca de sesenta mil metros de desnivel acumulado por el camino.

Por qué la ficción encaja tan bien con una gran vuelta

Una gran vuelta dura veintitrés días. Es demasiado tiempo para vivirlo solo de resultados. Los corredores lo saben mejor que nadie: entre etapa y etapa hay traslados, hoteles feos, esperas y una rutina que se parece bastante a la de un viaje largo. El aficionado vive un calco de eso desde casa, y por eso la Vuelta es el mejor momento del año para leer ficción sobre bicicletas.

Además hay una razón menos romántica: la novela se permite contar lo que la crónica no puede. El dopaje, las órdenes de equipo, los pactos, el dinero, el miedo. Un periodista necesita pruebas; un novelista necesita verosimilitud. Por eso algunos de los retratos más honestos del pelotón profesional que hemos leído estaban firmados en la sección de ficción. En nuestra categoría de novelas y ficción vais a encontrar unos cuantos ejemplos, pero estos siete son los que nos llevaríamos de viaje.

Hay otra cosa que la ficción hace bien: dar voz a los que no ganan. En una gran vuelta el foco se lo lleva el líder, pero la carrera la sostienen ciento setenta corredores que no van a subir a ningún podio. Las novelas de esta lista están casi todas contadas desde ahí abajo, desde el gregario, el chaval que no llega o el aficionado que mira. Es un cambio de perspectiva que se agradece mucho después de tres semanas de resúmenes centrados en cuatro nombres.

Siete novelas de ciclismo para las tres semanas de la Vuelta

Los crímenes de la Vuelta 83

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  los-crimenes-de-la-vuelta-83 Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Empezamos por la más reciente y la que mejor casa con estos días. Ricardo Gómez sitúa esta novela negra en la Vuelta a España de 1983, la primera que se televisó en directo, y aprovecha ese escenario para montar una trama con más humor y más mala baba de la que uno espera. La protagonista es Inés, una periodista que acaba de perder a sus padres, no sabe qué hacer con su vida y se ve metida en una investigación que avanza al ritmo de la carrera. Funciona como novela de crímenes y funciona como retrato de una España concreta, la de los ochenta, cuando el ciclismo entraba por primera vez en los salones. Si solo vais a leer una de esta lista durante la Vuelta, que sea esta.

Ventoux

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  ventoux Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta La novela de ciclismo más querida de los últimos años, y con motivo. Bert Wagendorp cuenta la historia de un grupo de amigos que subieron juntos el Mont Ventoux siendo jóvenes y que treinta años después vuelven a la montaña con todo lo que ha pasado por el medio. Amistad, amor, celos, decisiones que no se pueden deshacer. Es emocionante, por momentos muy divertida, está llena de referencias musicales y cinematográficas y se lee de un tirón. No hace falta ser ciclista para disfrutarla, pero si lo eres duele más.

Desde lo alto se ve el mar

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  desde-lo-alto-se-ve-el-mar Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Julen Gabiria ganó el premio Igartza en 2004 con esta novela escrita originalmente en euskera. Tuvo varias ediciones en su idioma y una traducción al neerlandés antes de llegar por fin al castellano, y merecía la pena esperar. Arranca en el País Vasco pero no se queda ahí: es una historia sobre el desarraigo y sobre lo que uno deja atrás. De todas las de la lista, es la que tiene la prosa más bonita.

Pedaleando en el infierno

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  pedaleando-en-el-infierno-biografia-de-un-ciclista-en-tiempos-de-penumbra-ebook Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Jorge Quintana da vida a Lucas Castro y escribe su autobiografía inventada: la de un chaval que quiere ser profesional y descubre a qué precio se consigue. Es una novela, sí, pero también un retrato incómodamente fiel del ciclismo español de los años dos mil. La pérdida de la inocencia contada sin moralina y sin ajustar cuentas con nadie en concreto, que es lo difícil. Un apunte práctico: tiene continuación con Pedaleando en el purgatorio.

Pelotón hogar

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  peloton-hogar Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Paul Fournel lleva media vida escribiendo sobre bicicletas y aquí reúne cuarenta y cinco relatos breves con una idea preciosa detrás: el pelotón como una casa que se mueve. Dentro conviven esprínteres, campeonas, cazadores de etapas y gente que no gana nunca, cada uno con su cuarto y su carácter. Es el libro perfecto para estas semanas porque se lee a trozos: un relato por etapa, sin compromiso. Y de vez en cuando aparece uno que te deja pensando media hora.

Muerte en el Aubisque

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  muerte-en-el-aubisque Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Miguel Usabiaga ficciona también la Operación Puerto y lo hace de una manera perfectamente reconocible para cualquiera que viviese aquello. Es, en el fondo, un bálsamo para todos los aficionados que se quedaron con la sensación de que el caso acabó como no debía acabar. La novela se mete en los entresijos del escándalo y se permite llegar donde los tribunales no llegaron. Léela sabiendo lo que es: una venganza literaria bien escrita.

Una pulga en la montaña

Actualidad Nuestros libros Vuelta a España  una-pulga-en-la-montana-la-novela-de-vicente-trueba Novelas de ciclismo: 7 ficciones para las tres semanas de la Vuelta Marcos Pereda avisa desde el subtítulo de que esto no es una biografía al uso. Es narrativa inspirada en Vicente Trueba, la Pulga de Torrelavega, el primer gran escalador español y el hombre por el que se inventó el premio de la montaña en el Tour. Pereda escribe con un estilo muy suyo, entre lo erudito y lo socarrón, y consigue algo raro: que un corredor de los años treinta te parezca alguien a quien conoces. Si os gustan los escaladores, este es vuestro libro para las etapas de Asturias.

Por dónde empezar si nunca habéis leído ficción ciclista

Nuestra recomendación es sencilla. Si venís de cero y queréis una puerta de entrada amable, empezad por Ventoux: es la más universal y la que mejor funciona incluso si la persona que la lee no distingue un desarrollo de un plato. Si lo que buscáis es enganche puro para estas tres semanas, id a por Los crímenes de la Vuelta 83, que además tiene el aliciente de estar ambientada exactamente en la carrera que vais a estar viendo. Y si queréis leer a ratos, sin comprometeros con una trama larga, Pelotón hogar es la elección obvia.

Un consejo que damos siempre: la ficción ciclista se disfruta más cuando no se lee como sustituto de la crónica, sino como complemento. Ver la etapa por la tarde y leer por la noche una novela que transcurre en el mismo mundo produce un efecto curioso, como si la carrera se prolongase. Vosotros probad.

Todos estos títulos están disponibles ahora mismo y salen de nuestro almacén en veinticuatro horas. Podéis verlos en la sección de novelas y ficción, echar un ojo a la categoría dedicada a la Vuelta a España si preferís historia y crónica, o pasearos sin rumbo por toda la web de  Libros de Ruta, que para eso está. Que disfrutéis de la Vuelta, y que las etapas de transición se os hagan cortas.

Misterio en el asfalto: Libros de Ruta reedita ‘Los crímenes de la Vuelta 83’

Ciclismo Libros de Ruta Nuestros libros Vuelta a España  2-240x300 Misterio en el asfalto: Libros de Ruta reedita ‘Los crímenes de la Vuelta 83’ La editorial Libros de Ruta recupera este mes de mayo una obra de ficción que fusiona magistralmente la épica del pedal con el género negro: Los crímenes de la Vuelta 83, de Ricardo Gómez Álvarez. Es una nueva edición de esta novela en la que la competición no es solo un escenario, sino el motor de una trama cargada de crítica social, humor ácido y una atmósfera que captura a la perfección la España de principios de los ochenta.

Ambientada en la mítica Vuelta de 1983 —la primera en ser retransmitida íntegramente por televisión y marcada por la imponente figura de Bernard Hinault—, la novela nos presenta a Inés, una periodista desencantada que sobrevive redactando crónicas de sociedad mientras lidia con el duelo por sus padres. Su camino se cruzará con el de Sergio Rivas, un ciclista veterano que se deja la piel como gregario en la carretera. Lo que ninguno sospecha es que, más allá del agotamiento en puertos como Serranillos, se oculta una peligrosa red de intereses económicos, corrupción y conspiraciones que vinculan la carrera con el «ruido de sables» del momento y el conflicto de la central nuclear de Lemoiz.

El autor, Ricardo Gómez, vigués de nacimiento y militante del cicloturismo, demuestra su habilidad para mezclar figuras reales del pelotón con personajes de ficción en una línea muy fina entre realidad y fantasía. Gómez, conocido también por su faceta como letrista en grupos de música como Ciclos Iturgaiz, dota al texto de un ritmo ágil y una mirada mordaz, consolidando su estilo tras publicar otros títulos como Bicis drogas oficinas o Patria, la buena.

Con 344 páginas y formato de rústica con solapas, esta obra es una cita obligada para quienes buscan una intriga que huele a linimento y asfalto. Ya puedes encontrarla en la web de Libros de Ruta en preventa; una lectura ideal para rodar por las entrañas de una de las ediciones más recordadas de nuestra ronda nacional.

Próximamente a la venta: PEDALEANDO EN EL INFIERNO (adelanto editorial)

Jorge Quintana Libros de Ruta Nuestros libros  Pedaleando_en_el_infierno_PORTADA_ALTA Próximamente a la venta: PEDALEANDO EN EL INFIERNO (adelanto editorial) No queda nada para que publiquemos uno de los libros más diferentes, y a su vez, más ambiciosos que hayamos publicado nunca. Se trata de una novela escrita con mucha pasión y todo lujo de detalles por el periodista Jorge Quintana. Más de 500 páginas para narrar una apasionante historia de amor. Amor entre personas y amor por el ciclismo. Un libro de ficción cuya trama se centra en la vida de un joven que aspira a convertirse en ciclista profesional y consigue su sueño. Aparentemente.

Narra en primera persona las ilusiones, esfuerzos, altibajos y contradicciones a los que se enfrenta un joven que aspira a ser un profesional del ciclismo. Personajes de ficción y personas y hechos reales se entremezclan en una narración que envuelve al lector por su verosimilitud. Pero a pesar de su carácter intimista y reflexivo, se trata de un crudo retrato de la España de comienzos de los 2000. El boom inmobiliario, la corrupción y la política se mezclan con el deporte. La pérdida de la inocencia de un joven en una sociedad en la que nada es como parece y en la que las dobles vidas, las trampas y los engaños pueden moldear la personalidad de cualquiera.

Su autor, Jorge Quintana, es un periodista que se dio a conocer en el ciclismo dirigiendo el mítico semanario Meta 2 Mil . Desde entonces, ha seguido muy vinculado al mundo del ciclismo y ha publicado anteriormente dos novelas: Cuervos y Palomas y La mujer sin nombre.  También ha contribuido con sus textos a los volúmenes 1 y 2 de la colección El Afilador. Podéis seguirlo también en su blog http://jorgequintanaorti.com.

La preventa ya está abierta. Si lo pedís ahora os lo enviamos sin gastos de envío a su publicación: PREVENTA AQUÍ.

Y para abrir boca, a continuación os dejamos un extracto de la novela:


«La primera reunión con Adolfo Niño despejó mis dudas de lo que iba a vivir durante los años siguientes e incluso de la esencia del ciclismo profesional de aquellos primeros años del siglo XXI. […]

El médico colombiano presentó un programa de competiciones, con carreras desde febrero hasta junio, cuando el equipo haría un parón para analizar qué corredores iban a ir a la Vuelta a España y qué corredores buscarían un plan alternativo. La Vuelta, como es lógico, era nuestro objetivo, pero lo normal es que alguien de 22 años y en su primera temporada como profesional no estuviera entre los elegidos, así que debía asumir que mis carreras iban a ser otras y, sobre todo, comenzar lo más fuerte posible para ganar confianza. Toda esa explicación sonaba a música celestial. Pero en el fondo sabía que había una parte importante de la charla que se estaba quedando atrás. De repente, Adolfo miró el reloj y me dijo.

-¿Y de medicina qué me cuenta? Bernat me ha dicho que usted siempre ha sido transparente y que, por tanto, tiene mucho margen. En principio, la idea es que este primer año se adapte a la distancia y al ritmo, así que no nos vamos a volver locos. Pero me gustaría que se tomase esto durante un mes. Es una pastilla por la mañana y una por la noche –dijo mientras abría el cajón de su mesa y sacaba una bolsa de plástico de un supermercado.

-¿Qué es? –pregunté.

-Eso no se pregunta, hermano. Es secreto profesional. Usted nunca debería preguntarle a una vieja por su edad ni a un médico por su medicina.

-Lo siento, pero me gusta saber lo que tomo. Creo que, si vamos a tener una relación de confianza, es justo que uno informe al otro de cada paso que vamos a dar –dije mirando al médico a los ojos.

-Es una fórmula magistral que inventé hace muchos años y que le dará mucha fuerza, mijo. Confíe en mí. Está en buenas manos, pero no me pida más detalles. La hemos probado durante mucho tiempo y siempre ha ido muy bien. Con usted también funcionará –dijo mientras lucía la mejor de sus sonrisas.

Cogí la bolsa y me marché del despacho sin hacer más preguntas. Subí a mi habitación y la abrí mientras las manos me temblaban por los nervios. Dentro había 60 pastillas, sin ningún tipo de envoltorio ni prospecto, por supuesto. Solo llevaban impresa una letra: F. Nada más. Aquello no tenía muy buena pinta. Parecían algún tipo de hormona para ganar masa muscular. En ese momento, resoplé con fuerza y tomé una decisión. Me vestí de ciclista, puse la bolsa en el bolsillo trasero de mi maillot y salí a rodar en dirección al sur y por la carretera más llana de la provincia. Fueron poco más de 50 kilómetros hechos a velocidad de paseo. No tenía ninguna prisa en llegar a mi destino. No sabía bien por qué iba había allí, pero era algo que se me había metido en la cabeza desde el mismo momento en que me dieron la bolsa. Llegué a Almenara y a su espacio natural, conocido como Els Estanys. Abrí la bolsa y dejé caer todo su contenido en uno de los preciosos lagos. Las pastillas, una a una, fueron desapareciendo ante mi atenta mirada y camino del fondo del lago. La decisión estaba tomada: no iba a tener ningún producto dopante, pero es posible que los peces de Almenara salieran volando del agua en ese invierno de 2003.

El entrenamiento siguió a ritmo de tortuga. No tenía prisa. Sabía que todos los corredores habían pasado por la habitación de Niño e intuía que ninguno habría tirado la bolsa a un lago. Por no pensar en los que estarían con tratamientos más agresivos, puesto que, una vez más, había visto a varios compañeros de equipo subiendo a sus habitaciones cargados de termos y no repletos de café, precisamente.

El doctor me lo había dejado claro: Agustí y él estaban de acuerdo en que los jóvenes tuvieran un año tranquilo, lo que significaba que el resto de ciclistas no lo iban a tener y, sobre todo, que mi futuro pasaba irremediablemente por entrar en ese círculo de uso constante de sustancias dopantes en el que ya estaba instalado el resto del equipo. En esos momentos me acordé de mi primera charla con Agustí. Si lo pensaba bien, él nunca me había dicho que no iba a haber dopaje en su equipo. Me había prometido que no habría dopaje en el año amateur y me había avisado de que ya habría tiempo para pulirme más adelante. Esas primeras pastillas debían formar parte del proceso.

Con esos pensamientos en la cabeza, llegué a las cinco de la tarde al hotel de cinco estrellas del Magic Resort, el lugar donde celebrábamos la concentración invernal. Ya era casi de noche y lo cierto es que me quedé sin palabras al acercarme al hotel. La puerta estaba llena de coches e incluso había una furgoneta de la televisión autonómica. En ese momento comprendí mi error. Me metí para dentro a la máxima velocidad posible, pero llegaba tarde. La recepción estaba llena de periodistas y mis compañeros de equipo estaban perfectamente uniformados y atendiendo a la prensa. Miguel y Clara Pellicer también estaban en ese mismo lugar, saludando a diestro y siniestro. El primero que vino a por mí fue Bernat Agustí y no hizo falta que empezara a hablar para intuir su enfado.

-¿Pero dónde cojones te has metido? Llevamos una hora llamándote al móvil. Hoy es la tarde de medios y nadie podía salir a entrenar. Debías estar aquí para atender a los periodistas –el tono de voz era bajo para que nadie más lo escuchara, pero la bronca era todo menos baja.

De repente, un periodista se coló en nuestra charla. Era Ramón Aznar y ejercía siempre de decano de la prensa deportiva castellonense. Me conocía desde mi primera carrera en la categoría juvenil y en sus crónicas siempre mostraba un especial cariño hacía mí. Ramón había visto lo que estaba ocurriendo y había decidido salir al rescate con la autoridad de sus canas.

-No te preocupes, Bernat. Para uno que tienes que quiere entrenar como un campeón, no le pegues la bronca.

-No es eso, Ramón. Aquí hay unas normas que cumplir y valen para los veteranos, pero también para los jóvenes.

-Eso está claro, Bernat. La disciplina es lo primero. Pero aquí tienes periodistas de Madrid y esos solo quieren hablar con Miguel, contigo o con alguno de los capos del equipo. Las entrevistas con Lucas son cosa mía y de los dos o tres periodistas de Castellón y nosotros sabemos que él nos atiende siempre que le llamamos y con exquisita educación, así que no seas muy duro con el juvenil. Deja que se duche y en diez minutos lo tenemos aquí –dijo Ramón mientras me guiñaba un ojo.

Intenté sonreír para devolver el capotazo que Ramón me acababa de dar. Estaba ejerciendo de abogado defensor con ímpetu. Pero Bernat no estaba para bromas y no se daba por vencido.

-Sube a la habitación, te duchas y en diez minutos te quiero aquí. Ya hablaremos luego.

Bernat Agustí estaba nervioso por mi retraso de unos minutos en el acto de presentación a los medios. Yo estaba nervioso porque el futuro que veía ante mí… era una pesadilla.»