Historia de la Vuelta a España: 91 años de la ronda que no cabe en el palmarés
El 22 de agosto arranca en Mónaco la 81ª Vuelta a España y aquí, como cada verano, nos pasa lo mismo: antes de estudiar el perfil de la primera etapa nos da por mirar atrás. La historia de la Vuelta a España es la más accidentada de las tres grandes y, seguramente, la más entretenida de contar. El Giro y el Tour crecen casi en línea recta; la Vuelta nace en 1935, se interrumpe, cambia de mes, de organizador, de recorridos y hasta del color del maillot de líder. Y noventa y un años después sigue ahí.
En Libros de Ruta llevamos años vendiendo libros de ciclismo y cada agosto detectamos lo mismo: casi todo el mundo se sabe el palmarés y casi nadie se sabe el relato. Así que hoy no os vamos a contar el recorrido de 2026 (3.275 kilómetros entre Mónaco y Granada, con paso por Francia y Andorra), sino los seis libros con los que se puede empezar a construir esa memoria. Todos los tenéis a la venta en Libros de Ruta.
1935: una carrera que nace de la nada
La primera Vuelta se disputó en 1935 y la ganó un belga, Gustaaf Deloor. Ahí ya está el gen de la carrera: una ronda española impulsada desde un periódico, con un pelotón corto, etapas kilométricas y un vencedor extranjero que además repitió al año siguiente. Nada de épica planificada. Improvisación, carreteras malas y ganas.
Lo que vino después lo sabéis: parones, reanudaciones, un calendario que la movió de la primavera al final del verano, organizadores que se pasaban el testigo. La Vuelta ha sido durante décadas la grande que se adaptaba a lo que había. Y esa fragilidad, que durante años se contó en España como un complejo, es justo lo que la hace fascinante cuando la lees seguida, edición tras edición.
Una carrera que cambia de piel cada generación
Pocas rondas han mudado tanto. El maillot de líder ha pasado por varios colores antes de asentarse en el rojo actual, y ese detalle, que parece anecdótico, resume bien el conjunto: una carrera que se reinventa cada vez que el ciclismo español cambia de época.
Y cambia mucho. La Vuelta de los cincuenta no se parece a la de los ochenta, ni la de los ochenta a la de ahora, con salidas desde el extranjero y un pelotón completamente global. Lo que no cambia es su función dentro del calendario en las últimas décadas: es donde se rehabilitan los que fallaron en julio, donde revientan los planes de septiembre y donde aparecen cada año dos o tres nombres que nadie tenía apuntados. Este 2026, además, llega después de un Tour que ganó Tadej Pogačar por quinta vez, con Remco Evenepoel e Isaac del Toro completando el podio. Pogačar será la gran estrella, con el objetivo de ganar en la única grande que le queda en su palmarés y medio pelotón que se planta en España con cuentas pendientes.
Seis libros para entender la historia de la Vuelta a España
Van de lo más general a lo más concreto. Si solo os vais a llevar uno, empezad por el primero.
Crónicas sobre ruedas: La Vuelta a España
Si solo os vais a llevar un libro de esta lista, que sea este. Es nuestro volumen de referencia sobre la ronda española: un recorrido a saltos, pero que te permite seguir el hilo completo de la carrera sin perderte, con el contexto de cada época y el detalle de lo que pasó en la carretera. Funciona igual de bien leído del tirón que como libro de consulta para abrir en agosto, buscar un capítulo concreto y quedarte media hora dentro. De los que acaban con el lomo gastado y las esquinas dobladas.
¡Viva la Vuelta! 1935-2017
El clásico enciclopédico. Va desde aquella primera edición de 1935 hasta 2017 y no se deja prácticamente nada. Es el libro que te resuelve las discusiones. Cuando alguien suelta en la sobremesa que tal año la Vuelta se decidió en tal puerto, aquí se comprueba. Ojo, no es lectura de playa: es un libro para tener a mano, con mucho dato, muchos nombres y mucha hemeroteca.
Gustaaf Deloor, de la Vuelta a la luna
Uno de los nuestros, y de los que más ilusión nos hace recomendar. Deloor fue el belga que ganó aquella primera Vuelta de 1935 y repitió al año siguiente, y su historia es mucho más grande que sus dos triunfos: una vida larguísima que atraviesa el siglo XX entero. Aquí está el origen de todo, contado desde el lado del protagonista y no desde el mito. Si os interesa saber cómo demonios se montó una carrera así en la España de 1935, empezad por aquí.
Los otros de la Vuelta
Nuestro favorito para leer en las etapas de transición. La Vuelta no la hacen solo los que ganan: la hacen los que se escapan a doscientos kilómetros de meta, los que llegan fuera de control, los que se hunden en la última semana y los que aguantan por el equipo. Este libro va de ellos. Es el contrapeso perfecto a los libros de palmarés y, si tenéis en casa a alguien que dice que el ciclismo le aburre, este es el que hay que ponerle delante.
historia: no por años ni por ganadores, sino por lo que la Vuelta ha querido parecer en cada momento.
Grandes puertos de la Vuelta, Itzulia y Volta a Catalunya
El único de la lista que sirve para pedalear, no solo para leer. Reúne los puertos que han decidido la Vuelta y las otras dos grandes vueltas por etapas del calendario español, con perfiles, datos y accesos. Nosotros lo usamos de las dos maneras: en agosto, para seguir las etapas sabiendo de verdad qué se está subiendo; y el resto del año, para planificar salidas. Si sois de los que ven una etapa y al día siguiente quieren ir a esa rampa, este es vuestro libro.
Mientras tanto, ya se pedalea
La Vuelta a Burgos ha hecho estos días de aperitivo con lo de siempre: esprints resueltos por poco, una expulsión que dio de qué hablar y varios de los favoritos afinando la forma antes de Mónaco. Es el momento del año en el que las piernas empiezan a decir la verdad y las listas de favoritos se caen solas.
Nosotros lo llevamos como cada agosto: la carrera puesta, un libro abierto al lado y la sensación de que esta ronda, la más irregular y la menos solemne de las tres, sigue siendo la que mejor se cuenta. Tenéis toda la selección en la categoría de libros sobre la Vuelta a España y, si os vais a lo antiguo, en historia del ciclismo. Nos leemos en la carretera.



